JOSÉ BATLLE Y ORDÓÑEZ
150 AÑOS DE VIDA
21 de mayo de 1856 - 21 de mayo de 2006

Anotaciones para una cronología de su vida y su obra
Alba Cassina de Nogara

BATLLE PRESIDENTE (1903 – 1907)

1903

ENERO 23- Reportaje en "El Tiempo". Batlle expone su programa de candidato a la Presidencia de la República. Allí están, sin disimulos, su doctrina y su conducta. La versión íntegra del reportaje está en la pág. 110 de Batlle y el Batllismo, 2ª. Ed. Señalaremos algunos conceptos:

"Pienso que el remedio de todos nuestros males es la libertad, la legalidad electoral. He aquí el gran acuerdo, el acuerdo obligatorio, al que estamos todos en el deber de someternos"... "El país es de todos, y tienen derecho a gobernarlo los que cuenten con el apoyo de la opinión, manifestada en el comicio. Transformaremos las batallas campales libradas por los partidos tradicionales para conquistar el poder, en pacíficas luchas comiciales y habremos realizado la obra del presente"...

"Si estoy afiliado a una colectividad política es porque no creo que los intereses de esa colectividad puedan ser opuestos a los intereses nacionales, sino, al contrario, porque creo que se armonizan con ellas y se le subordinan. Un partido no puede ser otra cosa que una colectividad política que se constituye y entra en acción con el propósito de servir mejor que las otras colectividades existentes. Desde que los intereses de un partido estén evidentemente en pugna con los intereses del país, ese partido debe ser disuelto.

Una política de partido no puede ser, pues, más que una elevada política nacional, la más elevada y patriótica que sea posible"...El orden, la economía y la fiscalización en el manejo y aplicación de los fondos del Estado, será una de mis principales preocupaciones"...

"Entre los bienes más grandes a que, en el orden moral, puede aspirar un país, debe contarse en primer término el de una gran difusión de la instrucción pública, que forma ciudadanos conscientes de sus derechos y de sus deberes, elementos sociales de una moralidad elevada, hombres abiertos a todas las iniciativas del progreso" ...

"Las mejoras de utilidad pública, deben también ser objeto de una atención vivísima. Así el correo, los telégrafos, los teléfonos departamentales, que facilitan la comunicación de la palabra y ponen en estrecha y rápida relación de pensamiento a los habitantes de la República, separadas por las mayores distancias; los ferrocarriles, los tranvías, los canales, los caminos que hacen fácil y rápida la movilidad de las personas y el transporte de los productos; todos estos medios de comunicación mental o material, que dan, además, cohesión y unidad al país, no podrán ser descuidados por una administración que se preocupase del bienestar de sus administrados"...

"La libertad electoral vendría a destruir la anarquía que hoy reina en las ideas sobre la razón de la existencia de los partidos y sobre su carácter y tendencias , así como sobre la necesidad de crear otras agrupaciones accidentales o permanentes"...

"Hay dos tareas que realizar, perfectamente distintas, y con límites claramente determinados, en la vida de una república: la de los ciudadanos, a quienes está cometida la creación de los gobiernos, y la de los gobiernos, a quienes está cometida la realización de los intereses públicos.

La intervención directa de los elementos populares en el gobierno conduciría al desorden y a la anarquía. La intervención del gobierno en los actos populares, suprimiría la libertad. No se podría negar, pues, al ciudadano que ejerciese la presidencia de la República, y que, en la generalidad de los casos, sería uno de los miembros más importantes de la colectividad a que perteneciere, el derecho de tener opiniones propias sobre los movimientos populares, ni el de comunicarlas a sus amigos ejerciendo así una influencia moral más o menos acentuada; pero se le podría, sí exigir del gobernante una perfecta imparcialidad, tanto más perfecta cuanto que cualquier abuso de su autoridad, por pequeño que fuere, podría traducirse en desventajas tan sensibles como injustificables para esta o aquella agrupación cívica" ...

FEBRERO 11- Los legisladores colorados se reúnen para tratar de la elección del Presidente de la República. Contraen el compromiso de sufragar todos por el que obtenga mayoría en la reunión. Eduardo Mac Eachen es el candidato del Presidente Cuestas; Juan Carlos Blanco cuenta con el apoyo del Partido Blanco; Batlle cuenta con la opinión popular.

La votación se realizó ese mismo día. La primera arrojó este resultado: Batlle, 20 votos; Mac Eachen, 16; Laudelino Vázquez, 1. La segunda dio: Batlle 28 votos; Mac Eachen, 10. La tercera dio la totalidad de votos a Batlle; 37, votando él por el señor Mac Eachen.

A este compromiso adhirieron a los pocos días (febrero 15), los legisladores colorados llamados independientes: José Enrique Rodó, Ricardo Areco, Julián Graña, Gregorio Rodríguez y Setembrino Pereda, que habían sostenido al principio la candidatura del doctor Juan Carlos Blanco. También adhirieron a la candidatura Batlle los legisladores blancos Eduardo Acevedo Díaz, Juan Gil, Alfredo Vidal y Fuentes, José Romeu, Eduardo B. Anaya, Lauro Rodríguez, Juan A. Smith, quienes se habían desligado del Directorio Nacionalista. (Batlle y el Batllismo, pág. 112)

FEBRERO 12- Por esos días debían incorporarse al Parlamento dos diputados colorados, partidarios de la candidatura Mac Eachen a la Presidencia de la República. Batlle muestra frente al hecho toda su grandeza moral. Sus amigos, y hasta algún adversario, le aconsejan a Batlle que él y sus amigos impidan el ingreso de aquellos dos contrarios a su candidatura, cuyos votos pueden hacerla peligrar.

Batlle rechaza el consejo y exhorta a sus amigos a favorecer de toda maneras el ingreso al Parlamento de aquellos dos legisladores porque ello era de justicia. El 2l de setiembre de 1912, Batlle nos ilustra sobre este hecho:" Se recordará que en las filas situacionistas disputábamos la presidencia el señor Mac Eachen y yo, y que algún tiempo antes del 1º de marzo se firmó un compromiso entre los partidarios de uno y otro, según el cual, el que en determinada fecha reuniese mayor número de partidarios sería votado por todos. Pues bien: la víspera de aquella fecha debían entrar a la Cámara dos partidarios del señor Mac-Eachen, uno de los cuales era el Doctor Bonasso. Aquellos dos votos parecían decisivos para darle la mayoría a mi adversario. En la nerviosidad del crítico momento algunos amigos se congregaron en mi casa para exhortarme a que impidiera, no haciendo número, el ingreso de los votos decisivos. También me visitaba entonces el actual director de "El Siglo", doctor Juan Andrés Ramírez, y era de la misma opinión. Pero yo, en nombre de los verdaderos principios, me negué obstinadamente a aceptar el consejo y por el contrario, impuse a mis amigos, como cuestión de honor, que contribuyeran con su asistencia al ingreso de los partidarios del señor Mac Eachen. Mi presidencia se ponía en peligro otra vez, y la satisfacción del deber cumplido me preparaba, como otras veces, a encontrar suficiente recompensa".

FEBRERO 14- Batlle es elegido Presidente del Senado.

FEBRERO 16- Delegados por la representación nacional colorada, don José Serrato y don Francisco Soca solicitan de la representación nacionalista que acompañe con sus votos la elección de Batlle. Negativa rotunda.

Decía José Enrique Rodó sobre este asunto y refiriéndose a la mayoría nacionalista: "Un error funesto cometió, entre otros, aquella agrupación política en tan memorables circunstancias. Abandonada por ella, inopinadamente, la candidatura de Blanco; resuelta en el seno de la mayoría colorada la competencia de Mac Eachen y Batlle a favor de este último, fueron solicitados los votos de los electores nacionalistas para robustecer con esta fuerza moral el hecho consumado de la candidatura Batlle.

El buen sentido, la política hábil, la elemental noción de los propios intereses, la intuición patriótica de los intereses del país, concurría a aconsejar ante aquella invitación correcta, la aceptación franca de tal hecho y la decisión de desarrollarlo moralmente por un concurso que vinculase al gobernante, con la obligación moral de la reciprocidad, en vez de obligarle a acentuar su vinculación que, por la fuerza de las cosas, tenía que convertirse en el motor que progresivamente aumentase las distancias entre el gobernante electo y la mayoría que había resistido inflexiblemente su candidatura.

No se hizo así y no habría temeridad en afirmar que es grande la proporción que toca a aquel desacierto en el génesis de los acontecimientos posteriores que, en mucha parte han malogrado el éxito de una administración que parecía prometida a menos turbulentos y azarosos destinos". (Del prólogo de "El problema presidencial de 1907, de Víctor Albistur, anotación que leemos en Batlle y el Batllismo, 2ª ed. Pág. 112)

FEBRERO 25- Expulsado del Partido Nacional, Eduardo Acevedo Díaz.

MARZO 1º- Batlle es elegido Presidente de la República. Por él votaron 55 legisladores colorados (unanimidad) y 6 nacionalistas.

El resto de los nacionalistas votó por don Enrique Anaya. Batlle otorgó su voto por don Eduardo Acevedo Díaz. Electo, Batlle expresa: "...Nunca olvidaré que no se me atribuye misión tan honrosa y elevada sino para que propenda con todas mis energías, hasta con el sacrificio de mi persona si fuera necesario, al bienestar y la felicidad común".

Imponente manifestación popular acompaña a Batlle hasta la Casa de Gobierno.

MARZO 4- Ese día publicaba el Directorio Nacionalista un manifiesto en uno de cuyos párrafos decía: "Deben recordarse muy especialmente a este respecto las manifestaciones hechas por el candidato al presentar su programa de gobierno a sus electores, sobre la política de coparticipación iniciada por el Pacto de Setiembre de 1897 y sobre la necesidad de mantenerlo hasta los comicios de 1904 que decidirán en forma libérrima la gran disidencia entre los partidos orientales". Se refería a las siguientes expresiones de Batlle en el reportaje que le hiciera "El Tiempo": "Antes, la política de coparticipación fue, con distintas graduaciones, una concesión hecha al Partido Nacionalista a fin de que soportase sin resistencias absolutas la supresión de las verdaderas libertades públicas; bajo el gobierno del señor Cuestas ha sido una garantía pactada de que las libertades públicas serían respetadas.

En el primer caso nada ha tenido que ver con las instituciones; les ha sido adversa, más bien. En el segundo, ha propendido a su restablecimiento. Yo, que he luchado siempre, sin una inconsecuencia, por las instituciones, he sido partidario de esta última política de coparticipación cada vez que he creído ver en ella una esperanza de legalidad. La bandera que desplegué entonces fue, en primer término, la del respeto a las leyes; y en segundo término, la del respeto a todos los compromisos contraídos.

Dentro de estas condiciones, tenía el derecho de aspirar a la creación de un régimen de gobierno definitivo, hijo legítimo de los comicios, cuya acción no estuviera limitada sino por las leyes y el patriotismo de los elegidos, de un gobierno verdaderamente nacional aunque fuese al mismo tiempo de un partido, tal como lo concibieron nuestros constituyentes y tal como no lo hemos realizado todavía.

Ciertas voces circulantes habían presentado a alguno de los departamentos de administración nacionalista como en un estado de rebelión permanente contra el poder central, y yo no vacilé en proclamar como una de las aspiraciones de la próxima lucha, la conquista de aquellos departamentos para el orden constitucional. Pero no hablé de una conquista a sangre y fuego, por acción violenta del Poder Ejecutivo, sino de una conquista pacífica, en las urnas, por medio de la preparación de un gobierno sin compromisos, cuya autoridad se extendiera a todos por igual”.

MARZO 5- El Presidente Batlle organiza su Ministerio. Gobierno, Juan Campisteguy; Guerra y Marina, general Eduardo Vázquez; Hacienda, Martín C. Martínez ; Fomento, José Serrato; Relaciones Exteriores, José Romeu.

MARZO 13- Se hizo pública la designación de los dos jefes políticos del sector de Acevedo Díaz: Luis M. Gil, en Rivera, en lugar de Abelardo Márquez; José Arias, en San José, confirmándose a los que ya estaban en los otros cuatro departamentos.

MARZO 16- Los blancos se levantan en armas.

La Asamblea vota un millón de pesos para atender los gastos de guerra. Batlle no gastará un céntimo de este millón y cuando la revolución termina, lo destina a obras públicas y plan de vialidad.

MARZO 17- Telegrama del Cónsul uruguayo en Livramento que informa que estalló revolución blanca en Rivera, cuyo jefe era Abelardo Márquez.

Batlle llamó al Dr. Alfonso Lamas para que ofreciera la paz a Saravia. Intervino también, a pedido del Dr. Lamas y aceptado por Batlle, el Dr. José Pedro Ramírez. Pediría la renuncia de Gil en Rivera y nombraría los futuros jefes políticos de acuerdo con el Directorio, salvo en el caso del departamento de San José para el que se designaría un nacionalista partidario de la revolución del 97.

En la obra Batlle y el Batllismo, pág. 114 se lee una precisión de Batlle: "Los jefes políticos no confirmados eran pésimos.(...). Los que se designaban eran nacionalistas, amigos de la mayoría de su partido y de las mejores condiciones personales de moralidad e ilustración".

Y en la pág. 116 de la misma obra, se transcribe también otra precisión de Batlle sobre los acontecimientos referidos: "Podía discutirse si el Pacto de la Cruz regía aún después de mi elección. Se había constituído un gobierno constitucional y el gobernante había sido elegido por el voto libre de sus correligionarios y de una fracción nacionalista. Pero el Cuerpo Legislativo que había efectuado esta elección era el resultado de un acuerdo. En esta duda posible yo resolví continuar dando en el gobierno la misma participación al Partido Nacionalista que se había pactado y los nombramientos hechos respondieron a ese fin, dentro de la necesidad de hacer nombramientos buenos".

El Poder Ejecutivo creó un nuevo batallón de línea, el 5º de cazadores y 8 batallones de guardia nacionales, con la prevención expresa de que debían constituirse exclusivamente con voluntarios y confió la jefatura de esos batallones a los Sres. Eduardo Acevedo Díaz, Carlos Travieso, Juan A. Smith, Claudio Williman, Justo R. Pelayo, Alejo Idiartegaray, Miguel Herrera y Obes y Rufino Gurméndez; nombró al coronel Feliciano Viera Comandante General al Norte del Río Negro; instituyó comandancias militares en todos los departamentos de campaña; formó en Cerro Largo un cuerpo del ejército compuesto de 8.000 hombres a cargo del General Justino Muniz, de filiación nacionalista pero en pugna con los dirigentes del movimiento revolucionario. (Acevedo, Tomo V, pág. 261-262).

MARZO 17- Los elementos conservadores de Montevideo organizaron un gran mitin a favor de la paz desde la Bolsa de Comercio hasta la casa de Gobierno. Sus delegados fueron recibidos en el despacho presidencial y allí habló el Dr. Pablo de María en nombre de los manifestantes. Contestó Batlle: Los anhelos vehementes que traen ustedes aquí son mis propios anhelos..." "El amor a la paz es en mi tan vivo como el que más la ama. Yo deseaba para mi gobierno una era de paz y prosperidad. Creí que el medio de consolidar la paz era hacer en el gobierno una administración moral, ajustada a las leyes...".

Otra columna popular formada a invitación del Club Vida Nueva, también fue recibida pero ésta juzgaba que era necesario sofocar por las armas el movimiento revolucionario. Batlle dijo: "No puedo acompañar a Uds. a sostener el lema que llevan "Abajo la paz" pues mi deber de Presidente de la República es el de garantir la paz y la concordia..." (Acevedo Tomo V, pág. 260-261).

MARZO 20- A las 20 hs. 10 Batlle recibió el cable de Ramírez y Lamas confirmando que las bases propuestas habían sido aceptadas en general; Batlle insistió telegráficamente en la cuestión de San José.

Batlle, temiendo que Ramírez hubiera cedido San José, inició una conversación telegráfica con los mediadores, quienes explicaron que Saravia quería un nacionalista neutral, no un hombre de Acevedo Díaz en San José. Batlle se negó "porque veo en la intransigencia con que procede un empeño muy bien definido de abatir la autoridad del Poder Ejecutivo, que tendrá que producir mayores calamidades que las que ya nos amenazan". Los mediadores convinieron en dar alcance a Saravia, quien ya se había ido a tomar el comando de su ejército en Nico Pérez, y convencerlo de que aceptara las condiciones originales de Batlle quien prometió esperar la respuesta todo el día siguiente antes de tomar ninguna otra medida.

Al día siguiente, Batlle convocó a los legisladores colorados, explicó su política - esperaba la paz, pero se preparaba para la guerra- y les pidió su apoyo. "El Día" insistía en que el pacto de paz de 1897 que había dado los seis departamentos a los blancos obligaba únicamente a Cuestas, no a sus sucesores presidenciales.

El propio Batlle que había sido liberado de todas sus promesas por los nacionalistas de Acevedo Díaz, escribió un artículo en "El Día" explicando su posición sobre San José; no serviría como arma de Saravia contra los nacionalistas de la minoría; antes dejaría la Presidencia que conservarla al precio de la humillación. Saravia quería realmente a San José como base avanzada de ataque contra la capital; ceder no haría sino reforzar la "rebelión permanente", conque el país tendría que vivir. Si San José era tan insignificante, "por qué el señor Saravia, que ha obtenido ya tantas concesiones a que no tenía derecho, se empeña en imponerlo" (Vanger, pág. 115, llamada 33: "La insurrección, "El Día" 22 de marzo de 1903)

MARZO 23- Los mediadores telegrafiaron que Saravia había aceptado las condiciones de paz. Saravia acordó dejar el cumplimiento de las condiciones a la buena fe de Batlle; pero quería que se le diera tiempo para cumplir la formalidad de consultar a sus oficiales antes de dar su aprobación definitiva. Batlle asintió en un telegrama elogiando a los mediadores por su patriotismo. ("El Día", 23 de marzo de 1903, "La insurrección) La noticia se difundió por todo Montevideo y esa noche miles de personas, con fósforos encendidos y con una banda militar a la cabeza pasaron frente a la casa de Batlle, a quien victorearon a medida que pasaban. . Al día siguiente, Ramírez y Lamas regresaron a Montevideo, para hacer los últimos arreglos con Batlle quien insistió en que sus escrúpulos legales no fueran ofendidos: el pacto de seis cláusulas no se firmaría, porque estaba fuera de la Constitución, si es que no era anticonstitucional. Batlle solo haría un compromiso legal, enviaría una ley de amnistía a la legislatura. Los jefes políticos nacionalistas que se habían rebelado contra el gobierno tenían que ser reemplazados. ("El Día", 24 de marzo de 1903, "La paz"). Saravia ya lo había aceptado, pero dejaría al Directorio la embarazosa tarea de pedir la renuncia a esos jefes políticos.

MARZO 27- Lamas envió un mensaje a Batlle avisándole que los oficiales nacionalistas habían aprobado las bases de paz. Envió otro telegrama a Ramírez, uno que habría de hacerse famoso: "Imponente asamblea de veteranos y de hombres jóvenes del Partido Nacional, con la espada al cinto, acaban de votar por aclamación la paz de la República" (El Día", 28 de marzo de 1903, "La paz") (Vánger, págs.115, 116)

MARZO 30- Gran manifestación popular en honor de Batlle. En nombre del pueblo dirige la palabra al Presidente el orador y poeta don Juan Zorrilla de San Martín

No bien los soldados de ambos lados habían regresado a sus pagos, Batlle empezó a poner en práctica el pacto de Nico Pérez. La legislatura aprobó sin demora el proyecto de ley de amnistía, y Batlle consultó escrupulosamente al Directorio antes de designar a los jefes políticos nacionalistas. El Directorio, a su vez, confirmó todas esas designaciones con Saravia. Carmelo Cabrera, elegido por Saravia, tomó a su cargo el peligroso departamento de Rivera; en silencio y sin ser notado, Luis María Gil se trasladó de Rivera a San José. (Vanger, pág. 119).

ABRIL 6- “El Día” publicó una copia del borrador escrito por el Dr. Ramírez donde figuraban todas y las únicas bases del convenio.

ABRIL 18- Banquete en el Teatro Solís, demostración nacional en honor del Presidente Batlle y Ordóñez. Oradores: Pablo de María, José Pedro Ramírez, Martín Aguirre, Antonio M. Rodríguez, José Pedro Massera, Juan P. Castro. Todos los sectores de la opinión nacional consagraban allí la conducta política del primer magistrado.

Al dar cuenta a la Asamblea de la terminación del movimiento y de las medidas militares adoptadas, expresaba Batlle que a los siete días de estallada la revolución tenía el gobierno 30 mil hombres sobre armas. Agregaba que el Poder Ejecutivo habría deseado también que no hubiese habido derramamiento de sangre. Desgraciadamente ha habido algunos hechos delictuosos, sin conexión con la guerra.

Para conocimiento de esos hechos a que se refería Batlle transcribimos lo anotado por Acevedo en el Tomo V, pág. 264: "El mismo día en que estalló el movimiento revolucionario, el 16 de marzo, cruzaron la línea fronteriza algunas partidas brasileñas de las fuerzas del comandante Joao Francisco Pereira, y haciendo causa común con los revolucionarios de Rivera, asaltaron las imprentas de "O Maragato" y "O Canavarro", matando o hiriendo a varias personas que allí estaban.”

Tales eran los hechos delictuosos a que se refería el mensaje presidencial.

El Gobierno se dirigió al Tribunal pidiéndole que excitase el celo del Agente Fiscal para el levantamiento del sumario respectivo y a la vez comisionó al Fiscal e Inspector de Policías doctor Carlos Travieso para realizar una investigación encaminada a fijar responsabilidades , nombramiento que dio lugar a una interpelación del Senado. El club colorado "Vida Nueva" organizó un mitin de protesta contra los crímenes de Rivera y los nacionalistas, a su turno, resolvieron protestar contra la parte de responsabilidad que se les atribuía en dichos crímenes.

MAYO 1º- Los trabajadores obtuvieron por primera vez permiso policial para desfilar por el centro de Montevideo. Se cantó la "Internacional" y se oyeron discursos incendiarios. Un orador declaró con orgullo que el Uruguay ahora estaba a la vanguardia de las ideas modernas en América del Sur gracias al liberalismo del Presidente.

Aquellos agricultores - los agricultores estaban siempre al borde de la ruina- que hubieran perdido sus cosechas recibirían semillas gratuitas por decreto del Ejecutivo, no por ley. En su política de compras, el gobierno acentuó las bien conocidas opiniones proteccionistas de Batlle.

- El Ejecutivo estipuló que los uniformes del ejército y la policía se hicieran con tela uruguaya y estableció el precio que se pagaría por unidad a las costureras que confeccionaran los uniformes. Los argumentos de que los uniformes hechos en el país eran inferiores y caros no disuadieron a Batlle. "El Día" explicó (junio 10): "El presidente de la República es enemigo declarado que se mande hacer fuera del país lo que puede hacerse en el mismo. Desde hace muchos años viene teorizando sobre el asunto, y su ideal en el gobierno será que se importe el menor número de artefactos posibles, para bien del desarrollo de nuestras industrias y con el laudable fin de que el dinero que por aquellos conceptos va diariamente al extranjero, quede en el país en la mayor cantidad posible, favoreciendo principalmente a las clases obreras. Consecuente con esos principios ya ha dispuesto que hasta los timbres de correos y las tarjetas postales que hasta hora se importaban, se hagan en lo sucesivo en nuestros talleres. (Transcripto de Vanger, pág. 123)

MAYO 20- Protección a fábricas de hilados y tejidos y desgravaciones de importaciones de maquinaria textil.

JUNIO 1º- Algunos gremios obreros van a la huelga por aumento de salarios. El movimiento de mayores proporciones es el de los trabajadores en calzado. El gobierno de Batlle ampara el derecho de asociación, reunión, de huelga, con lo que se inicia una nueva etapa para el planteamiento de las cuestiones sociales. La huelga termina pocos días después, habiendo obtenido los trabajadores el primer triunfo gremial.

JULIO 27- Protección a las industrias de vino y fósforos.

AGOSTO 1º- La Presidencia hizo pública la información de que había devuelto al tesoro 864 pesos con 14 centésimos ahorrados al mantener sus gastos por debajo de las sumas fijadas en el presupuesto. Batlle, el antiguo bohemio, estaba demostrando ser un administrador de primer orden. Trabajaba largas jornadas, frecuentemente siete días por semana; demoraba semanas o meses el nombramiento de empleados públicos para ahorrar así el importe de esos sueldos. Hasta se lo acusaba de ser algo parco en dar fiestas oficiales. Por primera vez en su vida había podido ahorrar dinero y depositar en el banco unos cuatro o cinco mil pesos de su sueldo. (Vanger, pág. 128)

Se autorizan en Montevideo el funcionamiento de cursos nocturnos para adultos: 3 para varones, 1 para mujeres (Acevedo Tomo V, pág. 357)

AGOSTO 10- En el artículo aparecido en "El Día", titulado "La reorganización colorada", Batlle, a fin de promover la unificación del partido, recuerda a las distintas fracciones que durante la campaña presidencial había prometido que si los nacionalistas ganaban las elecciones generales legislativas de 1904, él respetaría el resultado y al término de su mandato entregaría el gobierno al presidente nacionalista que la nueva legislatura eligiera.

A fines de agosto Saravia hizo un viaje a Río Grande do Sul para ver a Joäo Francisco, su proveedor de municiones. Esa noticia llegó a Montevideo y en ese mismo mes la ley de aumento del ejército, planteada en el mes de abril, reiterada en junio, estaba otra vez en la orden del día de la Cámara. "El Día" de fecha 16 de junio en un artículo "Con "La Prensa" explicó que, antes de la revolución de marzo, el Presidente había esperado reducirlo". "Desde entonces el gobierno ha creído que su primer deber era mantenerse fuerte para poder garantir el orden público".

Luego de su entrevista con Joäo Francisco, Saravia aceptó asistir a la Exposición Ganadera de Melo. Batlle también aceptó una invitación a una exposición en Paysandú que sería un preludio de la de Melo donde quizá tendría lugar su primer encuentro con Saravia. Invitó a los legisladores nacionalistas que lo acompañaran a Paysandú donde pronunció un discurso al inaugurarse la exposición. Instó a tener confianza en los partidos tradicionales. "Yo soy hombre de partido". No vio enemigos en el partido opositor, y pidió que se tuviera al país por encima del partido y que terminaran las revoluciones. Un grupo político que da la primacía al partido "...se convertirá en un peligro para el orden público, en una amenaza...y debería ser enérgicamente combatida, no sólo por sus adversarios, sino que también por sus propios elementos componentes, a fin de hacerla entrar en el cauce de la legalidad de su deber..." Predijo un gran futuro para esos campos, cuando manos humanas los trabajaran y los hicieran producir cien veces más que ahora, y concluyó brindando: "Por la tranquilidad de nuestros hogares. Por la feracidad de nuestros campos. Por el trabajo que fecunda a la naturaleza y dignifica y embellece la vida".

Los legisladores nacionalistas no aplaudieron. Su líder, Vásquez Acevedo, se negó a hablar, con la excusa de que el discurso que había preparado abogaría por la desaparición gradual de los partidos tradicionales y parecería contradecir al Presidente. Junto con Rodríguez Larreta y algunos de los otros nacionalistas, se fueron, so pretexto de compromisos urgentes en Montevideo. Los nacionalistas consideraron que la condena de las revoluciones que hizo Batlle se dirigía a ellos y se sintieron ofendidos. En Montevideo, el diario del Directorio insistió en que Batlle había pronunciado un discurso político inadecuado en una ocasión no política. Con la comitiva algo más reducida, el grupo presidencial continuó su gira.

En el mes de setiembre los colorados habían aceptado una fórmula de unidad: una Comisión Nacional decorativa de 500 miembros sería regida por un Comité Ejecutivo de 33 miembros. De estos, 20 eran situacionistas. Herrera y Obes había cedido, pero la elección como Presidente del Ejecutivo, de Don Juan Pedro Castro, que había representado a Batlle en las negociaciones, puso en peligro la unidad que acababa de lograrse.

OCTUBRE 7- Batlle notificó al Presidente de la exposición de Melo, por intermedio de su secretario, Román Freire, que a causa de un compromiso previo y del cúmulo de trabajo de gobierno pendiente, se veía obligado a declinar la invitación formulada.

Al regreso del viaje del Presidente, Julio Herrera y Obes, Tajes y algunos de los antiguos partidarios de Juan Carlos Blanco renunciaron a sus cargos en el nuevo Comité Ejecutivo Colorado. Objetaban el nombramiento de Juan Pedro Castro. Este renunció y Claudio Williman, rector de la Universidad, fue convencido para que aceptara la presidencia del partido. Los disidentes, al parecer satisfechos, retiraron sus renuncias, y por fin, se había realizado la esquiva unidad colorada.

OCTUBRE 9- La cañonera Rivera, el mejor barco de nuestra marina, voló a causa de un incendio del polvorín.

OCTUBRE 15- El ejército practica con las primeras ametralladoras.

OCTUBRE 17- La ley de ampliación del ejército estaba una vez más ante la Cámara. La barra esperaba fuegos artificiales, pero los diputados nacionalistas habían decidido no hacer tumultos. En esta decisión fueron influenciados por un nuevo proyecto del Ejecutivo: el crédito de un millón de pesos aprobado para pagar los gastos del gobierno durante la revolución de marzo se utilizaría con un objeto diferente, la construcción de obras públicas. Esto motivó auténtico regocijo general. En el Senado, el debate sobre la ley de ampliación del ejército pasó prácticamente sin discusión: las unidades militares creadas en marzo eran ahora permanentes. (Vanger, pág. 135)

OCTUBRE 20- El Poder Ejecutivo creó la Facultad de Comercio. Durante el rectorado de Alfredo Vásquez Acevedo empezaron a funcionar los cursos de Contabilidad en forma de Anexos a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. En 1903 durante el rectorado del Dr. Williman esos cursos se transformaron en Facultad de Comercio y quedaron considerablemente ampliados a fin de que los alumnos pudieran adquirir también el diploma de Perito Mercantil.

OCTUBRE 24- El Poder Ejecutivo cedió a la Universidad los terrenos propiedad del Estado conocidos con el nombre de Antiguo Parque, ubicados en las calles 18 de Julio, Rivera y Caiguá.

OCTUBRE 28- Mensaje de Batlle al Poder Legislativo. Los gastos de la guerra y la pacificación alcanzaron a 500 mil pesos. Pero el Poder Ejecutivo en su gestión escrupulosa de los tesoros públicos, cubrió esos gastos con los recursos regulares de la nación. El millón para gastos de guerra quedó intacto. Se le destina a la construcción de puentes y caminos de que tan necesitado está el país. La gran etapa de la vida económica y financiera de la República ha comenzado. Terminó el vía crucis de los despilfarros administrativos y terminará también la entrega de la riqueza y el trabajo nacionales a la acción del capital extranjero.

NOVIEMBRE 10- Pero Batlle no podrá dedicarse de lleno al cumplimiento de su plan renovador. El nacionalismo se agita de nuevo. Comienzan a surgir exigencias sobre cláusulas del pacto que Batlle no conoce. Debe dedicar su atención a la preparación militar del gobierno. Los problemas vitales de la nacionalidad deben quedar postergados.

NOVIEMBRE 14- La Cámara de Diputados aprobó la ley que creaba la Caja de Jubilaciones Civiles.

El ministro de Fomento, ingeniero José Serrato, se dirigió en ese año a la Municipalidad de Montevideo, comunicándole que el Gobierno se proponía extender las obras de saneamiento al Paso del Molino, Reducto, Barrio Reus, Pocitos y Unión, y a la vez emprender obras análogas y de suministro de aguas en Paysandú, Salto, Mercedes y San José. Pocos días después autorizaba el Poder Ejecutivo la contratación de un especialista en obras de higienización urbana, el ingeniero Hecker, de la Comisión de Saneamiento de Berlín, recomendado por el ingeniero Kümmer. Y las obras comenzaban enseguida bajo el asesoramiento del mismo ingeniero Kümmer.

A la legislatura de 1903 fue presentado un proyecto de ley por los Dres. Antonio M. Rodríguez y Pedro Figari por el que se establecía que solamente el Estado podría fabricar y rectificar alcohol. Don Federico Capurro, dueño de la principal destilería, aportaba el dato de que el alcohol nacional era en esos momentos de 7 centésimos por litro, en tanto que el producto extranjero se vendía en depósito a 10 centésimos. Diputados lo aprobó pero quedó detenido en el Senado. En el gobierno de Williman en 1907 se sancionó una ley que exoneraba del impuesto interno de consumo a los alcoholes desnaturalizados mediante la incorporación de sustancias que los hicieran impropios como bebidas. Hasta ese momento todos los alcoholes pagaban el impuesto de 20 centésimos por litro así los de consumo personal como los de aplicación industrial o doméstica, dándose lugar con ello al aumento de las importaciones de kerosén, a la crisis de nuestras destilerías y al estancamiento de nuestra agricultura. En 1909 se siguió con el estudio de ese proyecto.

En Acevedo, Tomo V, pág. 287 se da cuenta que el Congreso paraguayo donó al Uruguay una hectárea del terreno fiscal en que había vivido Artigas en sus últimos años. Al conocer la noticia se reunieron los vecinos de San Fructuoso y dirigieron un expresivo telegrama al representante del Paraguay en Montevideo, pidiéndole que hiciera llegar a Asunción el voto de gratitud del Departamento de Tacuarembó, último teatro –decían refiriéndose a la batalla final contra los ejércitos portugueses- de las hazañas de Artigas.

Anota Vánger, en las págs. 147 y 148 : Poco tiempo después del regreso de Batlle de Paysandú, cundió la noticia de que pensaba presentar el proyecto de ley para abolir la pena de muerte, castigo al que se había opuesto desde sus días de estudiante de filosofía.

Y de más importancia inmnediata para las clases conservadores y los estancieros: el ejecutivo propuso elevar la contribución inmobiliaria rural para el año siguiente. Si bien el efecto sobre los contribuyentes resultaría apenas perceptible, el mensaje que acompañaba el proyecto tenía “ominosas” implicaciones de largo alcance, pues afirmaba que la sociedad, no el propietario, era responsable del incremento en el valor de la tierra.

La Cámara de Diputados era reacia a aprobar el aumento. No obstante el proyecto en discusión era inobjetable desde que el valor de la tierra se había duplicado y triplicado, pero los aforos no habían cambiado; alrededor de la mitad de las tierras del país eran trabajadas por arrendatarios, que no serían afectados por el aumento. Se llegó a una transacción, obra de Feliciano Viera, para salvar el proyecto que protegería al gobierno local. Si en un departamento determinado, la tasa del 1 por mil no alcanzaba a producir un ingreso igual al que la administración departamental había recibido en el año fiscal 1902-1903 según el sistema antiguo, el gobierno central reintegraría la diferencia al departamento. Así se aprobó el aumento impositivo sobre tierras rurales.

Seguimos a Vanger: “Era claro que esta legislatura no permitiría a Batlle muchos hitos programáticos. Sin embargo, el Presidente podía realizar algo administrativamente. Don Pepe estaba reconsiderando la conveniencia de permitir que compañías extranjeras electrificaran los tranvías de Montevideo. Las empresas de tranvías necesitaban energía eléctrica.

Batlle se negó a venderles la usina de Montevideo, administrada por el gobierno, y tampoco les dio permiso para que construyeran otra de su propiedad; debían consumir y pagar energía de la usina oficial. (El Municipio de Montevideo era el propietario legal de la Usina Eléctrica, pero la administraba el gobierno nacional. Las complicaciones de propiedad eran una consecuencia de la quiebra del Banco Nacional). Batlle hasta estaba jugando con la idea de hacer que la Usina Eléctrica, de propiedad pública, se encargara de operar los tranvías”.

Al terminar el año 1903, mientras se realizaba en Rivera una fiesta religiosa, ocurrió un altercado que dio lugar a que la policía arrestara al autor del incidente, que era un soldado brasileño. Otro soldado brasileño, llamado Gentil Gómez, trató de rescatar al preso y fue arrestado a su turno. El nuevo preso figuraba entre los principales acusados de los asaltos de las imprentas y la policía lo buscaba de acuerdo con los mandatos judiciales que se le habían comunicado.

Estaba en esos momentos al frente de la Intendencia de Santa Ana el coronel Ataliba Gómez, hermano del brasileño arrestado, y ese funcionario dirigió una intimación al Jefe Político de Rivera (Carmelo Cabrera) en que le decía textualmente: "Le intimo que lo ponga en libertad hasta las 12 de la noche, bajo pena de ir yo mismo a arrancárselo por la fuerza a la cárcel en que se encuentra".

No se trataba de una simple amenaza. Vencido el plazo, apareció en la línea fronteriza el iracundo Intendente, al frente de una fuerza de artillería y de numerosos vecinos armados, iniciando de inmediato un tiroteo contra las fuerzas policiales de Rivera, que ocasionó varias bajas y dio oportunidad al preso y a su guardián para correrse a territorio brasileño.

El Gobierno envió en el acto un batallón de cazadores y dos regimientos de caballería de línea, con lo cual se restableció de inmediato la tranquilidad en Rivera y a la vez exigió y obtuvo, por la vía diplomática, amplias satisfacciones por el incalificable atropello cometido.

Creo necesario transcribir lo expresado por el Prof. Enrique Mena Segarra en su libro: Aparicio Saravia, las últimas patriadas, pág.164 sobre estos hechos: "A fin de investigar los incidentes de marzo en Rivera - que en opinión de los nacionalistas estaban cubiertos por la amnistía- el Presidente comisionó, dos meses después, al Inspector General de Policías, Carlos Travieso. El nuevo Jefe Político nacionalista del departamento era el combativo Carmelo Cabrera, que actuaba allí como delegado de la máxima confianza del General, pero debía luchar contra la falta de colaboración de los elementos blancos adictos a su antecesor Márquez. Las averiguaciones de Travieso podían llevarlo a descubrir los depósitos secretos de armas, sobre cuya ubicación al parecer poseía pistas. Cabrera planteó el problema a su General en forma de consulta: Si Travieso, para requisar el armamento o con otro pretexto, hacía entrar tropas en Rivera, intentaría hacerlas retirar pacíficamente; de no obtenerlo, resistiría por la fuerza. Aparicio dio su aprobación.

El 26 de agosto, Travieso pidió a Cabrera la prisión de Gentil Gómez, un brasilero borracho y camorrista a quien se sindicaba como jefe del grupo que había incendiado la imprenta de "O Maragato". Como el Jefe Político exigió orden judicial, Gómez tuvo tiempo de pasar a Santa Ana. Desde el principio, Cabrera había sospechado que el asunto "traería cola"; el Inspector de Policías no daba señales de marcharse, a pesar de las solicitudes que en tal sentido hizo el Directorio a Batlle.

La tarde del domingo 1º de noviembre, el azar inició la cuenta regresiva hacia la guerra. En la plaza de Rivera, a cinco cuadras de la línea divisoria, se celebraba un festejo con asistencia de bandas militares brasileñas. Algunos de sus integrantes, ebrios, provocaron una trifulca en medio de la cual apareció a caballo Gentil Gómez. Intervino Cabrera que, en cumplimiento de su deber, hizo reducir y meter en la cárcel a los revoltosos. Al poco rato se presentaron en la línea 400 soldados de Joao Francisco comandados por el coronel Ataliva Gómez, intendente de Santa Ana y hermano de Gentil, para reclamar con prepotencia la libertad de los detenidos.

Carmelo Cabrera tenía poco más de cien hombres para defender la soberanía nacional. Los dispuso en puntos estratégicos, ordenó movilizar el departamento, avisó por telégrafo a Batlle y, con sólo un asistente, se dirigió a parlamentar con los agresores. Les acordó la libertad de los músicos, culpables sólo de una falta leve, pero no la de Gentil, preso por mandato judicial: "Antes de ceder a tal exigencia me pegaré un tiro". Estuvo a punto de ser asesinado por la espalda; lo salvó su amigo, el comandante Bernardino Pereira, hermano de Joao Francisco.

A las ocho de la noche los brasileños entraron en Rivera. Durante el combate desigual, Cabrera mantenía un diálogo telegráfico con el Presidente. Este le ordenó: "Retírese hacia el interior país trayendo Gentil Gómez si le es posible". Cabrera preveía que si se retiraba, Rivera sería saqueada e incendiada; aceptó por lo tanto el auxilio de dos regimientos de caballería ofrecido por Batlle.

A medianoche el choque armado estaba concluído. Para evitar una catástrofe, el sargento que custodiaba a Gentil Gómez, presionado en nombre de la patria por ciudadanos de Rivera, había accedido a deshonrarse y pasar por traidor, huyendo con el preso al Brasil para no volver nunca. Indignado, Cabrera presentó renuncia, que no le fue aceptada por el Presidente. Días después, Aparicio y el Directorio, entendiéndolo insustituible, le hicieron retirar la dimisión.

Pero el 2 de noviembre los regimientos 4º y 5º ya habían pasado de Tacuarembó a Rivera; al no ser necesarios para restablecer el orden en la ciudad fronteriza, quedaron estacionados en Tranqueras. Ya no se moverían de allí.

No la entrada sino la permanencia de los regimientos en un departamento nacionalista, era para los dirigentes blancos una violación del pacto de Nico Pérez. La primera había sido pedida por uno de los suyos para enfrentar una emergencia nacional; la segunda ofrecía pie para fuertes sospechas sobre las intenciones del gobierno. En caso de guerra civil dichas unidades podían ser rápidamente reforzadas por tren y ocupar el departamento; si se quedaban hasta las elecciones generales de 1904, podían influir en los resultados por la intimidación armada y por el voto de oficiales, suboficiales y hasta soldados licenciados fraudulentamente para el caso, renovando así prácticas de épocas anteriores. Sería el segundo departamento "reconquistado".

Alfonso Lamas, ahora presidente del Directorio, entrevistó el día 3 al Ministro de Hacienda, Martín C. Martínez, para manifestarle que "la consecuencia fatal de la militarización de Rivera" sería la guerra. Salió entonces a la luz el malentendido básico sobre el que descansaba el inestable equilibrio del país; cada parte creía estar en su derecho, una al mantener los regimientos en su nueva ubicación y otra al exigir su retiro. Batlle decidió ser inflexible y no ceder a ninguna presión; en ello le iban su autoridad y su prestigio. A su vez, Aparicio, guardián de las posiciones nacionalistas, no admitiría indefinidamente la alteración de las relaciones de fuerzas establecidas desde marzo."

En la pág. 129 de "Batlle y el Batllismo" 2ª- ed. se lee la siguiente anotación de Batlle: "No me negué a retirar las fuerzas sino cuando se me quiso imponer su retiro en forma de ultimátum. Ese ultimátum se me hizo conocer a los dos o tres días de la entrada de las fuerzas. Yo no había tenido ningún propósito de hacerlas quedar.

Las fuerzas habrían salido de Rivera, sin el ultimátum. Nunca fue cuestión de su permanencia, sino de su entrada con la que se consideraba que se había violado el pacto. Pero hecho el ultimátum, yo no podía retirarlas. Propuse, sin embargo, el retiro de uno de los dos regimientos y la situación del otro en el borde sud del departamento, con lo cual quería salvar el principio, mi derecho constitucional y la verdad de mis palabras".

NOVIEMBRE 23- Decreto del Poder Ejecutivo que creó los estudios preparatorios y superiores para la carrera de veterinaria como una rama anexa a la Facultad de Medicina.

1904

ENERO 1º- De nuevo está Aparicio Saravia al frente de sus legiones. Según él, hay una cláusula que no se cumple del pacto de Nico Pérez. Según Batlle no hay cláusula que no haya sido cumplida. Pero ya no es posible aclarar nada. El mismo día 1º corre la primera sangre de este drama. La guerra era de todos modos inevitable. El Partido Colorado rodea a Batlle para imponer definitivamente las consignas de trabajo y de paz.

Los primeros combates de la guerra: Tacuarembó, Paysandú, Treinta y Tres, Soriano. Batlle asume la dirección de la guerra. El Directorio del Partido Blanco se establece en Buenos Aires.

ENERO 2- Estalla la revolución. Como ya se explicó renglones más arriba, el Jefe Político de Rivera, Carmelo Cabrera, ante los sucesos que se desarrollaban en ese departamento que no le era posible enfrentar, pidió a Batlle el envío de fuerzas militares donde ocurriera un choque fronterizo. Saravia y el Directorio entendían que el gobierno no podía instalar tales efectivos en los departamentos cuya jefatura política tenían por el Pacto de la Cruz, primero, y el de Nico Pérez, después.

ENERO 4- El gobierno convoca la Guardia Nacional. Batlle confía la jefatura de 15 batallones de Guardias Nacionales a grandes personalidades civiles: Carlos Travieso, Alejo Idiartegaray, Antonio Bachini, Claudio Williman, Justo R. Pelayo, Rufino Gurméndez, Carlos Burmester, Luis Melián Lafinur, Jorge Pacheco, Federico Fleurquin, Juan Levrato, Feliciano Viera, Federico Paullier, Osvaldo Acosta, Luis Ignacio García, Félix Berasain, Camilo Ferrer Oroño, Luis Batlle y Ordóñez. Y tres regimientos de caballería cuyo comando confía a Mateo Magariños Solsona, Eduardo Iglesias y Juan José Fernández.

Los ejércitos de campaña están comandados por los generales Justino Muniz, Manuel Benavente, Feliciano Viera, coroneles Pablo Galarza, Basilicio Saravia y la escuadra de jefes y oficiales del Ejército Nacional.

ENERO 5- Batlle notificó al Poder Legislativo que había estado de guerra.

ENERO 9- Pequeño combate en La Ternera.

ENERO 11- Combate de Las Pavas.

ENERO 14- Batalla de Mansavillagra entre los ejércitos de Saravia y del Gral. Justino Muniz quien venció a los revolucionarios (Acevedo, Tomo V pág. 272).

ENERO 15- Batalla de Illescas, favorable a Muniz.

ENERO 17- Combate del Paso de Las Conchas del arroyo Las Palmas, con ventaja para Muniz.

ENERO 20- Combate de Arazatí.

ENERO 23- Combate de Centurión.

ENERO 24- Combate de Bañados de Rocha.

ENERO 25- La Comisión de Auxilios que preside el Dr. Alfredo Navarro, conduce a Montevideo los heridos del Hospital de Sangre de Nico Pérez.

ENERO 26- Combate de Barrancas de Santa Lucía.

ENERO 30- Son declarados cesantes los miembros nacionalistas del Parlamento, ausentes del mismo por secundar la revolución.

ENERO 30-31- Combate de Fray Marcos. Derrota del ejército gubernista al mando de Melitón Muñoz. Peleó la urbana de Canelones. El coronel Acuña y el Teniente Tomás Berreta cercados por el enemigo pelearon con bravura. Acuña, prisionero, contempló el degüello de su hijo. El General Carámbula intentó en vano reunir a los dispersos. No tuvo responsabilidad en la derrota y fue el último en dar la espalda. El General Melitón Muñoz desobedeció las órdenes que había recibido por lo que fue destituído. ("Sucedió así" de Agustín Minelli; Acevedo, Tomo V, pág. 272).

La victoria de Fray Marcos infundió nuevos ánimos a los nacionalistas residentes en Buenos Aires donde habían establecido un Directorio de guerra bajo la presidencia de Rodríguez Larreta. Ellos deseaban la mediación argentina. Los guardas de aduana argentinos no ejercieron demasiada vigilancia respecto de embarques de armas nacionalistas.

El embajador argentino ante Uruguay pidió que un buque de guerra argentino atracara en Montevideo, y reunió al cuerpo diplomático. Al parecer, tenía intención de proponer una intervención extranjera conjunta para poner término a la guerra.

El coronel Pampillón, del ejército uruguayo había sido arrestado en Montevideo en la redada de nacionalistas que se hizo después de Fray Marcos. Una vez en libertad, Pampillón se dirigió a la Embajada argentina y solicitó asilo. El gobierno uruguayo insistió en que Pampillón era un oficial en servicio activo y no un prisionero político con derecho a asilo.

Pampillón permanecía en la Embajada argentina mientras las cancillerías de los dos países se preparaban para el paso siguiente. El embajador argentino De María intentaba conseguir que un escuadrón de la marina de guerra argentina hiciera una demostración en el puerto de Montevideo. Para impedir esto, Batlle cedió y permitió la salida de Pampillón, aunque consiguió seguridades oficiales del gobierno de la Argentina en el sentido de que se internaría a Pampillón para evitar que se uniera a Saravia. El Presidente Roca también dio a Batlle su palabra de que, una vez que Pampillón estuviera fuera de Uruguay, las autoridades aduaneras argentinas vigilarían más estrictamente los embarques de armas nacionalistas. (Vanger, págs.118, 125)

FEBRERO 9- Combate del Rosario.

FEBRERO 11- Combates de Nueva Palmira y Dolores.

FEBRERO 13- Combate de Coquimbo.

FEBRERO 14- Combate en San Eugenio.

FEBRERO 15- Varios jefes nacionalistas con refuerzos y municiones invaden el Uruguay procedentes del territorio argentino.

Anacleto Dufort y Alvarez es designado Presidente del Senado siendo substituído, ante su temprana muerte, por Don Juan Pedro Castro.

FEBRERO 16- Se constituye en Buenos Aires una Comisión argentina de mediación. Se traslada a Montevideo la delegación formada por los eminentes argentinos Luis Sáenz Peña, Bernardo de Irigoyen y José Victorica.

Entrevistado Batlle, responde: "No soy hombre para la guerra; soy hombre para la civilización y para el progreso, y el resplandor de las victorias campales no me hace olvidar de la sangre leal que cuestan ni del dolor de los vencidos. No he iniciado la guerra civil ni he podido evitarla. Todos tenían cabida bajo la amplísima bandera que desplegué al inaugurar mi gobierno y son los que de su sombra benéfica han desertado los que deben volver a cobijarse a su reparo, no poniéndome condiciones, no reclamando ventajas deprimentes de la autonomía del gobernante, cuyo sacrificio no ha hecho más que agravar los males de la República, sino sometiéndose a las leyes y amparándose en ellas. Yo no tengo la paz. Está en el campo de los que la han arrancado del quicio de la legalidad en que reposaba"

FEBRERO 17- Don Rufino T. Domínguez ofrece al Presidente Batlle la colaboración colorada a que pertenecía, junto con los señores Juan Carlos Blanco, Carlos E. Lenzi, Joaquín de Salterain y muchos otros. Este ofrecimiento se hizo a raíz de la batalla de Fray Marcos. Batlle aceptó y agradeció el ofrecimiento.

MARZO 2- Batalla de Paso del Parque del Río Daymán. Derrotado el ejército de Saravia por las tropas de Justino Muniz. "Comprendiendo de pronto su equivocación, Aparicio se multiplicó para organizar la defensa. El capitán Galain lo vio en las primeras líneas, acompañado sólo por su clarín, dando voces de mando que parecían "rugidos de fiera herida". Buscaba la muerte para expiar su falta; lo oyeron gritar al ser herido su caballo: "En el corazón debió pegarme esa bala" Y a un jefe que se retiraba: "Hubiera muerto en su puesto como voy a morir yo" (del libro "Aparicio Saravia, las últimas patriadas", de Enrique Mena Segarra). Del mismo libro, tomamos la siguiente anotación: "Aparicio nunca pretendió ocultar su responsabilidad. Había exclamado en el entrevero, golpeándose el pecho: "No me viven, que no lo merezco"; y poco después, al conocer la narración que su secretario Ponce de León enviaba a Montevideo, dijo: "En esa carta no dice usted toda la verdad de lo ocurrido. El responsable, el único responsable del desastre, soy yo. Dígalo así a su familia y a todo el mundo".

MARZO 7- Combate el Paso de Navarro.

MARZO 15- Combate en La Agraciada.

MARZO 16- Combate del Cerro de la Aurora.

MARZO 20- Nuevo combate en La Agraciada y Nueva Palmira

MARZO 27- Combate y sitio de la Villa de Artigas.

MARZO 28- Combates en Curticeiras y Rivera.

ABRIL 1º- Don Rufino T. Domínguez, Comandante General de El Salto, comunica el apresamiento de un parque de municiones embarcado en Concordia (República Argentina) y destinado al ejército de Saravia.

ABRIL 2- Llega a Montevideo la División Fleurquin que combatió victoriosamente en La Agraciada.

Los legisladores colorados publican un manifiesto de adhesión al Presidente Batlle. El autor del notable documento es el escritor don José Enrique Rodó.

ABRIL 3- En el Teatro Comedia de Buenos Aires se realiza un espectáculo a beneficio de los heridos de guerra. Se representa en esa ocasión la comedia del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, titulada "M'hijo el dotor".

MAYO 3- Proyecto de Ley presentado por el diputado Ricardo J. Areco, representante por Treinta y Tres sobre horario de trabajo. Primer planteo de las ocho horas. "Artículo 1º: Los patrones o empresarios no podrán obligar a los obreros que empleen a jornal, a prestar su trabajo por un tiempo mayor de diez horas diarias, desde el 15 de octubre al 15 de abril, y de ocho horas en los demás meses, a menos de existir convenio escrito que obligue en otra forma al obrero., Esta jornada será dividida en dos partes iguales, mediando entre ellas un intervalo de dos horas por lo menos.

Quedan exceptuados de esta disposición la industria saladeril, el acarreo de ganado y otras análogas.

Artículo 2º. Los obreros y empleados a sueldo mensual, prestarán sus servicios con la forma que pactaron con sus patrones o empresarios.

Artículo 3º. Toda vez que un obrero se inutilice en los actos de servicio, por causa accidental que no sea imputable a su impericia o negligencia, tendrá derecho a reclamar de su patrón o empresario una pensión vitalicia igual a la mitad del jornal que devengase. El patrón no tendrá la obligación de indemnizar, cuando el accidente fuese producido por fuerza mayor o caso fortuito.

Artículo 4º. Comuníquese, etc.

Montevideo, mayo 3 de 1904.

Ricardo J. Areco

Entre otros fundamentos de este proyecto, expresaba su autor: “Por regla general, las grandes leyes que se han sancionado aquí en el parlamento han dormido en las carpetas de las comisiones o han estado sometidas al estudio de sus miembros mucho tiempo.

Acabamos de sancionar la ley de jubilaciones y pensiones para los empleados civiles, que resuelve otra magna cuestión que interesa a todos los empleados de la nación; y esa ley, señor presidente, estuvo a estudio de la H. Cámara durante algunos años. Yo no espero que en el caso presente suceda lo mismo; pero cuando menos, repito, he lanzado la idea para que los compañeros la tomen, la estudien, y con mayor acopio de datos, con mayor acopio de luces y de inteligencia, resuelvan ese problema, en pro o en contra.”...

MAYO 9- El Poder Ejecutivo aprobó el plan de estudios preparatorios y superiores para la carrera de veterinaria proyectado por el Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior en cumplimiento del decreto del Poder Ejecutivo de fecha 23 de noviembre de 1903. En el artículo 2º se expresa: Vuelva a la Universidad para que conforme al artículo 3º del decreto de fecha 23 de noviembre de 1903 formule los programas y reglamentos respectivos para el funcionamiento inmediato de la Escuela de Veterinaria..

En esa misma fecha el Poder Ejecutivo aprobó la reglamentación y plan de estudios de la Facultad de Comercio anexa a la Universidad, propuesta por el Consejo de Enseñanza Secundaria y Superior.

MAYO 20- Batalla de Paso de los Carros del Río Olimar, favorable a Muniz. Extraemos del libro del Prof. Mena Segarra la siguiente anotación:"...(Muniz) se encontró con Aparicio el 20 de mayo, entre el paso de Palo a Pique del Olimar chico y el paso de los Carros del Olimar Grande. La batalla, que apropiadamente suele ser llamada de los Olimares, se centró en la defensa del paso de los Carros, que hizo la retaguardia blanca, enfrentando a cortísima distancia las cargas de infantería y caballería apoyadas por fuego de cañones y ametralladoras. Muniz pudo ser contenido el tiempo necesario para que los demás siguieran hacia el norte. El ejército gubernista, mal de caballos, con pocas municiones y medio descalzo, no emprendió la persecución".

Esta vez Batlle deploró la escasa efectividad que mostraba Justino Muniz. Para atenuar su destitución le confió un tercer ejército a formarse, llamado del Este; en la jefatura del Ejército del Sur lo reemplazó el coronel Pablo Galarza. Caudillo colorado de Soriano, jefe del 2º de caballería desde 1880, Galarza ya se había lucido en la etapa final del 97 como uno de los pocos jefes emprendedores. En el 4 había encabezado permanentemente la extrema vanguardia de Muniz, quien debió en gran parte sus éxitos al brío ofensivo del coronel. De la solidez de sus convicciones partidarias hablaba elocuentemente su vestimenta roja de pies a cabeza, que lo asemejaba a "un Mefistófeles de ópera". Provisto de un comando acorde con sus méritos, constituiría un temible enemigo.

MAYO 28- Decreto del Poder Ejecutivo por el cual se designa al Dr. José Martirené como vocal del Consejo Nacional de Higiene

JUNIO 6- El Coronel Feliciano Viera interceptó y capturó en el Paso de Guayabos el convoy de carretas con armas de Abelardo Márquez, que provenían de la Junta de Buenos Aires.

JUNIO 20- Decreto del Poder Ejecutivo por el que se nombra Decano de la Sección de Enseñanza Secundaria al catedrático titular de Filosofía Dr. Carlos Vaz Ferreira.

JUNIO 21-22- Batalla de Tupambaé. Don Julio María Sosa, redactor de "Diario Nuevo", que actuaba en el ejército de Galarza como oficial y como cronista de guerra, en crónica escrita para su diario expresa que el ejército de Galarza tuvo en esta acción 111 muertos, 375 heridos y 19 desaparecidos. Por su parte el ejército de Saravia tuvo 300 muertos y 750 heridos.

Transcribimos, del ya mencionado libro de Mena Segarra, lo siguiente: "Como en los días iniciales de la guerra, por segunda vez llegó al campamento gubernista José Saravia, para avisar a Galarza que Aparicio se acercaba con la vanguardia. Bajo un sol tibio de principios de invierno, comenzó la batalla a las 14 hs. 30 del 22 de junio. El ejército nacionalista, avanzando por los bajos, debía apoderarse de los empinados cerros que se levantan entre las nacientes de los arroyos Tarariras y Tupambaé, donde se hallaban sólidamente establecidas las tropas coloradas. Tendidos en guerrilla, revolucionarios y gubernistas cambian un fuego mortífero durante varias horas. Los primeros van avanzando metro a metro; mientras se pone el sol, reciben el apoyo de la caballería.

Tres cargas son rechazadas; la cuarta, mandada por el propio Aparicio a la cabeza de los jinetes que vociferan" ¡Abran cancha!", logra desalojar al enemigo de las alturas, peleando a lanzazos, a tiros de revólver y hasta a culatazos. A las siete, ya oscuro, cesa el entrevero. Se produce entonces un hecho nunca explicado - otro misterio de 1904-: sin que se haya sabido por orden de quién, la mayor parte de las divisiones abandonan las posiciones conquistadas, que reocuparon poco después los gubernistas.

Es posible que el repliegue haya sido un movimiento espontáneo de aquellos civiles armados, por creer ya ganada la batalla. Al día siguiente habrá que empezar de nuevo, pero ahora con poquísimas municiones. Bien es cierto que Galarza no andaba sobrado de ellas; sus hombres comenzaron la jornada del 23 con cuarenta o cincuenta balas cada uno, debido al derroche del día anterior. A las diez de la mañana se generalizó de nuevo el combate. Esta vez les tocó a los blancos retirarse, a eso de las cuatro, seguidos lentamente por el ejército adversario, y deteniéndose unos cinco kilómetros más al norte. Al haber abandonado el campo de batalla, se ha deducido que Tupambaé significó una victoria colorada. ..."

JUNIO 25- Desde Montevideo Batlle sostiene reiteradas conferencias telegráficas con los jefes militares. Esto ocurre durante toda la campaña. Batlle conduce la guerra con la seguridad de un estratega. Años después publicará en su diario la serie de conferencias sostenidas y disposiciones adoptadas, publicación que causa verdadero asombro.

JULIO 1º- Un sindicato de capitalistas extranjeros le propone al Presidente Batlle adquirir del Estado la Usina Eléctrica de Montevideo y el monopolio de luz y fuerza, por la cantidad de un millón de pesos. Pocos días después, otro sindicato capitalista extranjero le propone a Batlle adquirir del Estado el Banco de la República, poniendo de inmediato a disposición del gobierno la cantidad de 4 millones de pesos oro. El tesoro está pasando verdadera apretura. Pero Batlle responde a estas gestiones expresando: "Los bienes del Estado no se enajenan por precio alguno ni bajo la presión de ninguna circunstancia"

JULIO 20- Clausura y medidas de profilaxis (de acuerdo a la opinión del Consejo Nacional de Higiene) de las escuelas públicas de Montevideo para combatir el desarrollo de la escarlatina.

AGOSTO 3- Decreto del Poder Ejecutivo por el que se designa rector de la Universidad al Dr. Eduardo Acevedo.

AGOSTO 4- El Poder Ejecutivo convoca a la Asamblea General para tratar el Proyecto de Ley de jubilaciones y pensiones de los empleados civiles; el que refiere al establecimiento de destilerías de alcoholes; de la reformas a la ley de jubilaciones y pensiones del personal escolar, etc...

AGOSTO 6- Atentado contra Batlle. Tomaremos, como referencia de este episodio, lo relatado por Don Renán Rodríguez en el Suplemento "La Semana" de "El Día", de fecha 4 al 10 de agosto de 1984, bajo el título: "A ochenta años. EL ATENTADO DEL CAMINO GOES. Lo que pudo ser un sesgo de la historia".

Desde antes de la guerra civil iniciada en enero de 1904, el Presidente de la República don José Batlle y Ordóñez, con su esposa doña Matilde Pacheco, tenían por costumbre efectuar paseos en carruaje, generalmente los sábados de tarde, acompañados por algunos de sus hijos. Era habitual que se recorriera el camino Goes (actualmente Avenida General Flores) buscando luego el arroyo Miguelete, donde hacía un alto para regresar por el mismo trayecto. ...La tarde del sábado 6 de agosto de 1904 era soleada pero fría, como es natural en plena estación invernal. Por eso se utilizó para el paseo acostumbrado, un coche cerrado. Acompañaban al Presidente, su esposa y sus hijos menores, Ana Amalia y Lorenzo.

Conducía el carruaje el cochero de la Presidencia, don Angel Martinelli, fundador de la conocida empresa de nuestros días. En el pescante, junto al cochero, viajaba el sargento Gómez, de la escolta presidencial. Detrás del coche cabalgaban el sargento Azambulla y un soldado. El vehículo llegó ese día hasta el camino Corrales, a cuya altura, en ese tiempo, se estaba en pleno campo.

Se detuvo la marcha media hora, durante la cual Ana Amalia, de nueve años y Lorenzo, de seis, corretearon mientras sus padres paseaban por el campo.

De regreso, a poco de pasar el vehículo por Tres Esquinas, que seguramente estaban donde hoy desemboca la calle Lorenzo Fernández, es decir 300 o 400 metros al norte del cruce de la actual Avenida Garibaldi, delante del tiro del carruaje, explotó una bomba colocada en forma de mina.

La Sra. Batlle registró exactamente la hora, pues su reloj se detuvo por efecto de la explosión: eran las 4 y 37 de la t arde.

Los caballos se encabritaron y estuvieron a punto de desbocarse, pero el cochero logró dominarlos.

Detenido el coche, Batlle, que en el primer momento atribuyó el estruendo a juegos de chicos, abrió la portezuela, junto a la cual ya estaba el sargento Gómez, Y oyó la explicación del cochero: "Señor Presidente, acabamos de salvarnos de una mina"

El Presidente contempló el hoyo abierto en el pavimento y el desorden de los materiales levantados por la explosión.

Dispuso luego que el soldado de la escolta se dirigiera a la Comisaría para dar cuenta del hecho, tranquilizó a sus familiares naturalmente inquietos por la incidencia y ordenó que el paseo prosiguiera en la forma acostumbrada.

La policía ubicó de inmediato la finca desde la cual se construyó el túnel que permitía acceder a la zona de la calzada, a tres metros de profundidad. Desde esa casa se accionó la máquina infernal. Estaba señalada con el Nº 366 del Camino Goes y los fondos del predio daban a una laguna que llegaba hasta la actual Avenida San Martín. Dentro de la casa se encontró solamente un catre y un sombrero flexible que de acuerdo a las inscripciones en los forros, había sido adquirido en Buenos Aires en un negocio de La Boca.

Los vecinos dieron las señas del habitante que había tenido la finca en los últimos meses. Declararon, además, que producida la explosión, lo vieron huir por el borde de la laguna, portando un fusil. ...

Pocas horas después de la explosión fue detenido un ciudadano italiano de nombre Luis di Trápani y un pariente suyo llamado Simón Di Ruggia. Las primeras averiguaciones demostraron la desvinculación de este último, que recobró la libertad. Días después fue detenido en Pando, otro ciudadano italiano de nombre Pedro Calderone, al ser reconocido por un vecino, en virtud de las señas divulgadas del personaje que había huído por la laguna. El primeramente nombrado resultó ser el "experto" que construyó la bomba con 37 cartuchos de dinamita, colocados en una caja de metal. Además diseñó y construyó las piezas del artefacto deflagrador. Calderone declaró que se le habían prometido 400 pesos por su "trabajo" de los cuales se le adelantaron 50. Construyó el túnel, colocó la bomba, instaló el mecanismo de encendido y fue el encargado de ponerlo en funcionamiento.

Di Trápani acusó como instigador del atentado a Osvaldo Cervetti, un extraño personaje con intervención en varios episodios de resonancia. Este contratante de servicios diabólicos, había sido destituído por el Presidente Cuestas, de un empleo aduanero, bajo imputación de graves irregularidades.

El Presidente Batlle y Ordóñez había resuelto negativamente una gestión de reposición en el cargo...

 

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