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Anotaciones
para una cronología de su vida y su obra
Alba Cassina de Nogara
BATLLE PRESIDENTE (1903
1907)

1903
ENERO 23- Reportaje
en "El Tiempo". Batlle expone su programa de candidato
a la Presidencia de la República. Allí están,
sin disimulos, su doctrina y su conducta. La versión íntegra
del reportaje está en la pág. 110 de Batlle y el Batllismo,
2ª. Ed. Señalaremos algunos conceptos:
"Pienso que el remedio de todos
nuestros males es la libertad, la legalidad electoral. He aquí
el gran acuerdo, el acuerdo obligatorio, al que estamos todos en
el deber de someternos"... "El país es de todos,
y tienen derecho a gobernarlo los que cuenten con el apoyo de la
opinión, manifestada en el comicio. Transformaremos las batallas
campales libradas por los partidos tradicionales para conquistar
el poder, en pacíficas luchas comiciales y habremos realizado
la obra del presente"...
"Si estoy afiliado a una colectividad
política es porque no creo que los intereses de esa colectividad
puedan ser opuestos a los intereses nacionales, sino, al contrario,
porque creo que se armonizan con ellas y se le subordinan. Un partido
no puede ser otra cosa que una colectividad política que
se constituye y entra en acción con el propósito de
servir mejor que las otras colectividades existentes. Desde que
los intereses de un partido estén evidentemente en pugna
con los intereses del país, ese partido debe ser disuelto.
Una política de partido no puede
ser, pues, más que una elevada política nacional,
la más elevada y patriótica que sea posible"...El
orden, la economía y la fiscalización en el manejo
y aplicación de los fondos del Estado, será una de
mis principales preocupaciones"...
"Entre los bienes más grandes
a que, en el orden moral, puede aspirar un país, debe contarse
en primer término el de una gran difusión de la instrucción
pública, que forma ciudadanos conscientes de sus derechos
y de sus deberes, elementos sociales de una moralidad elevada, hombres
abiertos a todas las iniciativas del progreso" ...
"Las mejoras de utilidad pública,
deben también ser objeto de una atención vivísima.
Así el correo, los telégrafos, los teléfonos
departamentales, que facilitan la comunicación de la palabra
y ponen en estrecha y rápida relación de pensamiento
a los habitantes de la República, separadas por las mayores
distancias; los ferrocarriles, los tranvías, los canales,
los caminos que hacen fácil y rápida la movilidad
de las personas y el transporte de los productos; todos estos medios
de comunicación mental o material, que dan, además,
cohesión y unidad al país, no podrán ser descuidados
por una administración que se preocupase del bienestar de
sus administrados"...
"La libertad electoral vendría
a destruir la anarquía que hoy reina en las ideas sobre la
razón de la existencia de los partidos y sobre su carácter
y tendencias , así como sobre la necesidad de crear otras
agrupaciones accidentales o permanentes"...
"Hay dos tareas que realizar, perfectamente
distintas, y con límites claramente determinados, en la vida
de una república: la de los ciudadanos, a quienes está
cometida la creación de los gobiernos, y la de los gobiernos,
a quienes está cometida la realización de los intereses
públicos.
La intervención directa de los
elementos populares en el gobierno conduciría al desorden
y a la anarquía. La intervención del gobierno en los
actos populares, suprimiría la libertad. No se podría
negar, pues, al ciudadano que ejerciese la presidencia de la República,
y que, en la generalidad de los casos, sería uno de los miembros
más importantes de la colectividad a que perteneciere, el
derecho de tener opiniones propias sobre los movimientos populares,
ni el de comunicarlas a sus amigos ejerciendo así una influencia
moral más o menos acentuada; pero se le podría, sí
exigir del gobernante una perfecta imparcialidad, tanto más
perfecta cuanto que cualquier abuso de su autoridad, por pequeño
que fuere, podría traducirse en desventajas tan sensibles
como injustificables para esta o aquella agrupación cívica"
...
FEBRERO 11- Los
legisladores colorados se reúnen para tratar de la elección
del Presidente de la República. Contraen el compromiso de
sufragar todos por el que obtenga mayoría en la reunión.
Eduardo Mac Eachen es el candidato del Presidente Cuestas; Juan
Carlos Blanco cuenta con el apoyo del Partido Blanco; Batlle cuenta
con la opinión popular.
La votación se realizó
ese mismo día. La primera arrojó este resultado: Batlle,
20 votos; Mac Eachen, 16; Laudelino Vázquez, 1. La segunda
dio: Batlle 28 votos; Mac Eachen, 10. La tercera dio la totalidad
de votos a Batlle; 37, votando él por el señor Mac
Eachen.
A este compromiso adhirieron a los pocos
días (febrero 15), los legisladores colorados llamados independientes:
José Enrique Rodó, Ricardo Areco, Julián Graña,
Gregorio Rodríguez y Setembrino Pereda, que habían
sostenido al principio la candidatura del doctor Juan Carlos Blanco.
También adhirieron a la candidatura Batlle los legisladores
blancos Eduardo Acevedo Díaz, Juan Gil, Alfredo Vidal y Fuentes,
José Romeu, Eduardo B. Anaya, Lauro Rodríguez, Juan
A. Smith, quienes se habían desligado del Directorio Nacionalista.
(Batlle y el Batllismo, pág. 112)
FEBRERO 12- Por
esos días debían incorporarse al Parlamento dos diputados
colorados, partidarios de la candidatura Mac Eachen a la Presidencia
de la República. Batlle muestra frente al hecho toda su grandeza
moral. Sus amigos, y hasta algún adversario, le aconsejan
a Batlle que él y sus amigos impidan el ingreso de aquellos
dos contrarios a su candidatura, cuyos votos pueden hacerla peligrar.
Batlle rechaza el consejo y exhorta
a sus amigos a favorecer de toda maneras el ingreso al Parlamento
de aquellos dos legisladores porque ello era de justicia. El 2l
de setiembre de 1912, Batlle nos ilustra sobre este hecho:"
Se recordará que en las filas situacionistas disputábamos
la presidencia el señor Mac Eachen y yo, y que algún
tiempo antes del 1º de marzo se firmó un compromiso
entre los partidarios de uno y otro, según el cual, el que
en determinada fecha reuniese mayor número de partidarios
sería votado por todos. Pues bien: la víspera de aquella
fecha debían entrar a la Cámara dos partidarios del
señor Mac-Eachen, uno de los cuales era el Doctor Bonasso.
Aquellos dos votos parecían decisivos para darle la mayoría
a mi adversario. En la nerviosidad del crítico momento algunos
amigos se congregaron en mi casa para exhortarme a que impidiera,
no haciendo número, el ingreso de los votos decisivos. También
me visitaba entonces el actual director de "El Siglo",
doctor Juan Andrés Ramírez, y era de la misma opinión.
Pero yo, en nombre de los verdaderos principios, me negué
obstinadamente a aceptar el consejo y por el contrario, impuse a
mis amigos, como cuestión de honor, que contribuyeran con
su asistencia al ingreso de los partidarios del señor Mac
Eachen. Mi presidencia se ponía en peligro otra vez, y la
satisfacción del deber cumplido me preparaba, como otras
veces, a encontrar suficiente recompensa".
FEBRERO 14- Batlle
es elegido Presidente del Senado.
FEBRERO 16- Delegados
por la representación nacional colorada, don José
Serrato y don Francisco Soca solicitan de la representación
nacionalista que acompañe con sus votos la elección
de Batlle. Negativa rotunda.
Decía José Enrique Rodó
sobre este asunto y refiriéndose a la mayoría nacionalista:
"Un error funesto cometió, entre otros, aquella agrupación
política en tan memorables circunstancias. Abandonada por
ella, inopinadamente, la candidatura de Blanco; resuelta en el seno
de la mayoría colorada la competencia de Mac Eachen y Batlle
a favor de este último, fueron solicitados los votos de los
electores nacionalistas para robustecer con esta fuerza moral el
hecho consumado de la candidatura Batlle.
El buen sentido, la política
hábil, la elemental noción de los propios intereses,
la intuición patriótica de los intereses del país,
concurría a aconsejar ante aquella invitación correcta,
la aceptación franca de tal hecho y la decisión de
desarrollarlo moralmente por un concurso que vinculase al gobernante,
con la obligación moral de la reciprocidad, en vez de obligarle
a acentuar su vinculación que, por la fuerza de las cosas,
tenía que convertirse en el motor que progresivamente aumentase
las distancias entre el gobernante electo y la mayoría que
había resistido inflexiblemente su candidatura.
No se hizo así y no habría
temeridad en afirmar que es grande la proporción que toca
a aquel desacierto en el génesis de los acontecimientos posteriores
que, en mucha parte han malogrado el éxito de una administración
que parecía prometida a menos turbulentos y azarosos destinos".
(Del prólogo de "El problema presidencial de 1907, de
Víctor Albistur, anotación que leemos en Batlle y
el Batllismo, 2ª ed. Pág. 112)
FEBRERO 25- Expulsado
del Partido Nacional, Eduardo Acevedo Díaz.
MARZO 1º- Batlle
es elegido Presidente de la República. Por él votaron
55 legisladores colorados (unanimidad) y 6 nacionalistas.
El resto de los nacionalistas votó
por don Enrique Anaya. Batlle otorgó su voto por don Eduardo
Acevedo Díaz. Electo, Batlle expresa: "...Nunca olvidaré
que no se me atribuye misión tan honrosa y elevada sino para
que propenda con todas mis energías, hasta con el sacrificio
de mi persona si fuera necesario, al bienestar y la felicidad común".
Imponente manifestación popular
acompaña a Batlle hasta la Casa de Gobierno.
MARZO 4- Ese
día publicaba el Directorio Nacionalista un manifiesto en
uno de cuyos párrafos decía: "Deben recordarse
muy especialmente a este respecto las manifestaciones hechas por
el candidato al presentar su programa de gobierno a sus electores,
sobre la política de coparticipación iniciada por
el Pacto de Setiembre de 1897 y sobre la necesidad de mantenerlo
hasta los comicios de 1904 que decidirán en forma libérrima
la gran disidencia entre los partidos orientales". Se refería
a las siguientes expresiones de Batlle en el reportaje que le hiciera
"El Tiempo": "Antes, la política de coparticipación
fue, con distintas graduaciones, una concesión hecha al Partido
Nacionalista a fin de que soportase sin resistencias absolutas la
supresión de las verdaderas libertades públicas; bajo
el gobierno del señor Cuestas ha sido una garantía
pactada de que las libertades públicas serían respetadas.
En el primer caso nada ha tenido que
ver con las instituciones; les ha sido adversa, más bien.
En el segundo, ha propendido a su restablecimiento. Yo, que he luchado
siempre, sin una inconsecuencia, por las instituciones, he sido
partidario de esta última política de coparticipación
cada vez que he creído ver en ella una esperanza de legalidad.
La bandera que desplegué entonces fue, en primer término,
la del respeto a las leyes; y en segundo término, la del
respeto a todos los compromisos contraídos.
Dentro de estas condiciones, tenía
el derecho de aspirar a la creación de un régimen
de gobierno definitivo, hijo legítimo de los comicios, cuya
acción no estuviera limitada sino por las leyes y el patriotismo
de los elegidos, de un gobierno verdaderamente nacional aunque fuese
al mismo tiempo de un partido, tal como lo concibieron nuestros
constituyentes y tal como no lo hemos realizado todavía.
Ciertas voces circulantes habían
presentado a alguno de los departamentos de administración
nacionalista como en un estado de rebelión permanente contra
el poder central, y yo no vacilé en proclamar como una de
las aspiraciones de la próxima lucha, la conquista de aquellos
departamentos para el orden constitucional. Pero no hablé
de una conquista a sangre y fuego, por acción violenta del
Poder Ejecutivo, sino de una conquista pacífica, en las urnas,
por medio de la preparación de un gobierno sin compromisos,
cuya autoridad se extendiera a todos por igual.
MARZO 5- El
Presidente Batlle organiza su Ministerio. Gobierno, Juan Campisteguy;
Guerra y Marina, general Eduardo Vázquez; Hacienda, Martín
C. Martínez ; Fomento, José Serrato; Relaciones Exteriores,
José Romeu.
MARZO 13- Se
hizo pública la designación de los dos jefes políticos
del sector de Acevedo Díaz: Luis M. Gil, en Rivera, en lugar
de Abelardo Márquez; José Arias, en San José,
confirmándose a los que ya estaban en los otros cuatro departamentos.
MARZO 16- Los
blancos se levantan en armas.
La Asamblea vota un millón de
pesos para atender los gastos de guerra. Batlle no gastará
un céntimo de este millón y cuando la revolución
termina, lo destina a obras públicas y plan de vialidad.
MARZO 17- Telegrama
del Cónsul uruguayo en Livramento que informa que estalló
revolución blanca en Rivera, cuyo jefe era Abelardo Márquez.
Batlle llamó al Dr. Alfonso Lamas
para que ofreciera la paz a Saravia. Intervino también, a
pedido del Dr. Lamas y aceptado por Batlle, el Dr. José Pedro
Ramírez. Pediría la renuncia de Gil en Rivera y nombraría
los futuros jefes políticos de acuerdo con el Directorio,
salvo en el caso del departamento de San José para el que
se designaría un nacionalista partidario de la revolución
del 97.
En la obra Batlle y el Batllismo, pág.
114 se lee una precisión de Batlle: "Los jefes políticos
no confirmados eran pésimos.(...). Los que se designaban
eran nacionalistas, amigos de la mayoría de su partido y
de las mejores condiciones personales de moralidad e ilustración".
Y en la pág. 116 de la misma
obra, se transcribe también otra precisión de Batlle
sobre los acontecimientos referidos: "Podía discutirse
si el Pacto de la Cruz regía aún después de
mi elección. Se había constituído un gobierno
constitucional y el gobernante había sido elegido por el
voto libre de sus correligionarios y de una fracción nacionalista.
Pero el Cuerpo Legislativo que había efectuado esta elección
era el resultado de un acuerdo. En esta duda posible yo resolví
continuar dando en el gobierno la misma participación al
Partido Nacionalista que se había pactado y los nombramientos
hechos respondieron a ese fin, dentro de la necesidad de hacer nombramientos
buenos".
El Poder Ejecutivo creó un nuevo
batallón de línea, el 5º de cazadores y 8 batallones
de guardia nacionales, con la prevención expresa de que debían
constituirse exclusivamente con voluntarios y confió la jefatura
de esos batallones a los Sres. Eduardo Acevedo Díaz, Carlos
Travieso, Juan A. Smith, Claudio Williman, Justo R. Pelayo, Alejo
Idiartegaray, Miguel Herrera y Obes y Rufino Gurméndez; nombró
al coronel Feliciano Viera Comandante General al Norte del Río
Negro; instituyó comandancias militares en todos los departamentos
de campaña; formó en Cerro Largo un cuerpo del ejército
compuesto de 8.000 hombres a cargo del General Justino Muniz, de
filiación nacionalista pero en pugna con los dirigentes del
movimiento revolucionario. (Acevedo, Tomo V, pág. 261-262).
MARZO 17- Los
elementos conservadores de Montevideo organizaron un gran mitin
a favor de la paz desde la Bolsa de Comercio hasta la casa de Gobierno.
Sus delegados fueron recibidos en el despacho presidencial y allí
habló el Dr. Pablo de María en nombre de los manifestantes.
Contestó Batlle: Los anhelos vehementes que traen ustedes
aquí son mis propios anhelos..." "El amor a la
paz es en mi tan vivo como el que más la ama. Yo deseaba
para mi gobierno una era de paz y prosperidad. Creí que el
medio de consolidar la paz era hacer en el gobierno una administración
moral, ajustada a las leyes...".
Otra columna popular formada a invitación
del Club Vida Nueva, también fue recibida pero ésta
juzgaba que era necesario sofocar por las armas el movimiento revolucionario.
Batlle dijo: "No puedo acompañar a Uds. a sostener el
lema que llevan "Abajo la paz" pues mi deber de Presidente
de la República es el de garantir la paz y la concordia..."
(Acevedo Tomo V, pág. 260-261).
MARZO 20- A las 20 hs. 10 Batlle
recibió el cable de Ramírez y Lamas confirmando que
las bases propuestas habían sido aceptadas en general; Batlle
insistió telegráficamente en la cuestión de
San José.
Batlle, temiendo que Ramírez
hubiera cedido San José, inició una conversación
telegráfica con los mediadores, quienes explicaron que Saravia
quería un nacionalista neutral, no un hombre de Acevedo Díaz
en San José. Batlle se negó "porque veo en la
intransigencia con que procede un empeño muy bien definido
de abatir la autoridad del Poder Ejecutivo, que tendrá que
producir mayores calamidades que las que ya nos amenazan".
Los mediadores convinieron en dar alcance a Saravia, quien ya se
había ido a tomar el comando de su ejército en Nico
Pérez, y convencerlo de que aceptara las condiciones originales
de Batlle quien prometió esperar la respuesta todo el día
siguiente antes de tomar ninguna otra medida.
Al día siguiente, Batlle convocó
a los legisladores colorados, explicó su política
- esperaba la paz, pero se preparaba para la guerra- y les pidió
su apoyo. "El Día" insistía en que el pacto
de paz de 1897 que había dado los seis departamentos a los
blancos obligaba únicamente a Cuestas, no a sus sucesores
presidenciales.
El propio Batlle que había sido
liberado de todas sus promesas por los nacionalistas de Acevedo
Díaz, escribió un artículo en "El Día"
explicando su posición sobre San José; no serviría
como arma de Saravia contra los nacionalistas de la minoría;
antes dejaría la Presidencia que conservarla al precio de
la humillación. Saravia quería realmente a San José
como base avanzada de ataque contra la capital; ceder no haría
sino reforzar la "rebelión permanente", conque
el país tendría que vivir. Si San José era
tan insignificante, "por qué el señor Saravia,
que ha obtenido ya tantas concesiones a que no tenía derecho,
se empeña en imponerlo" (Vanger, pág. 115, llamada
33: "La insurrección, "El Día" 22 de
marzo de 1903)
MARZO 23- Los
mediadores telegrafiaron que Saravia había aceptado las condiciones
de paz. Saravia acordó dejar el cumplimiento de las condiciones
a la buena fe de Batlle; pero quería que se le diera tiempo
para cumplir la formalidad de consultar a sus oficiales antes de
dar su aprobación definitiva. Batlle asintió en un
telegrama elogiando a los mediadores por su patriotismo. ("El
Día", 23 de marzo de 1903, "La insurrección)
La noticia se difundió por todo Montevideo y esa noche miles
de personas, con fósforos encendidos y con una banda militar
a la cabeza pasaron frente a la casa de Batlle, a quien victorearon
a medida que pasaban. . Al día siguiente, Ramírez
y Lamas regresaron a Montevideo, para hacer los últimos arreglos
con Batlle quien insistió en que sus escrúpulos legales
no fueran ofendidos: el pacto de seis cláusulas no se firmaría,
porque estaba fuera de la Constitución, si es que no era
anticonstitucional. Batlle solo haría un compromiso legal,
enviaría una ley de amnistía a la legislatura. Los
jefes políticos nacionalistas que se habían rebelado
contra el gobierno tenían que ser reemplazados. ("El
Día", 24 de marzo de 1903, "La paz"). Saravia
ya lo había aceptado, pero dejaría al Directorio la
embarazosa tarea de pedir la renuncia a esos jefes políticos.
MARZO 27- Lamas
envió un mensaje a Batlle avisándole que los oficiales
nacionalistas habían aprobado las bases de paz. Envió
otro telegrama a Ramírez, uno que habría de hacerse
famoso: "Imponente asamblea de veteranos y de hombres jóvenes
del Partido Nacional, con la espada al cinto, acaban de votar por
aclamación la paz de la República" (El Día",
28 de marzo de 1903, "La paz") (Vánger, págs.115,
116)
MARZO 30- Gran
manifestación popular en honor de Batlle. En nombre del pueblo
dirige la palabra al Presidente el orador y poeta don Juan Zorrilla
de San Martín
No bien los soldados de ambos lados
habían regresado a sus pagos, Batlle empezó a poner
en práctica el pacto de Nico Pérez. La legislatura
aprobó sin demora el proyecto de ley de amnistía,
y Batlle consultó escrupulosamente al Directorio antes de
designar a los jefes políticos nacionalistas. El Directorio,
a su vez, confirmó todas esas designaciones con Saravia.
Carmelo Cabrera, elegido por Saravia, tomó a su cargo el
peligroso departamento de Rivera; en silencio y sin ser notado,
Luis María Gil se trasladó de Rivera a San José.
(Vanger, pág. 119).
ABRIL 6- El
Día publicó una copia del borrador escrito por
el Dr. Ramírez donde figuraban todas y las únicas
bases del convenio.
ABRIL 18- Banquete
en el Teatro Solís, demostración nacional en honor
del Presidente Batlle y Ordóñez. Oradores: Pablo de
María, José Pedro Ramírez, Martín Aguirre,
Antonio M. Rodríguez, José Pedro Massera, Juan P.
Castro. Todos los sectores de la opinión nacional consagraban
allí la conducta política del primer magistrado.
Al dar cuenta a la Asamblea de la terminación
del movimiento y de las medidas militares adoptadas, expresaba Batlle
que a los siete días de estallada la revolución tenía
el gobierno 30 mil hombres sobre armas. Agregaba que el Poder Ejecutivo
habría deseado también que no hubiese habido derramamiento
de sangre. Desgraciadamente ha habido algunos hechos delictuosos,
sin conexión con la guerra.
Para conocimiento de esos hechos a que
se refería Batlle transcribimos lo anotado por Acevedo en
el Tomo V, pág. 264: "El mismo día en que estalló
el movimiento revolucionario, el 16 de marzo, cruzaron la línea
fronteriza algunas partidas brasileñas de las fuerzas del
comandante Joao Francisco Pereira, y haciendo causa común
con los revolucionarios de Rivera, asaltaron las imprentas de "O
Maragato" y "O Canavarro", matando o hiriendo a varias
personas que allí estaban.
Tales eran los hechos delictuosos a
que se refería el mensaje presidencial.
El Gobierno se dirigió al Tribunal
pidiéndole que excitase el celo del Agente Fiscal para el
levantamiento del sumario respectivo y a la vez comisionó
al Fiscal e Inspector de Policías doctor Carlos Travieso
para realizar una investigación encaminada a fijar responsabilidades
, nombramiento que dio lugar a una interpelación del Senado.
El club colorado "Vida Nueva" organizó un mitin
de protesta contra los crímenes de Rivera y los nacionalistas,
a su turno, resolvieron protestar contra la parte de responsabilidad
que se les atribuía en dichos crímenes.
MAYO 1º- Los
trabajadores obtuvieron por primera vez permiso policial para desfilar
por el centro de Montevideo. Se cantó la "Internacional"
y se oyeron discursos incendiarios. Un orador declaró con
orgullo que el Uruguay ahora estaba a la vanguardia de las ideas
modernas en América del Sur gracias al liberalismo del Presidente.
Aquellos agricultores - los agricultores
estaban siempre al borde de la ruina- que hubieran perdido sus cosechas
recibirían semillas gratuitas por decreto del Ejecutivo,
no por ley. En su política de compras, el gobierno acentuó
las bien conocidas opiniones proteccionistas de Batlle.
- El Ejecutivo estipuló que
los uniformes del ejército y la policía se hicieran
con tela uruguaya y estableció el precio que se pagaría
por unidad a las costureras que confeccionaran los uniformes. Los
argumentos de que los uniformes hechos en el país eran inferiores
y caros no disuadieron a Batlle. "El Día" explicó
(junio 10): "El presidente de la República es enemigo
declarado que se mande hacer fuera del país lo que puede
hacerse en el mismo. Desde hace muchos años viene teorizando
sobre el asunto, y su ideal en el gobierno será que se importe
el menor número de artefactos posibles, para bien del desarrollo
de nuestras industrias y con el laudable fin de que el dinero que
por aquellos conceptos va diariamente al extranjero, quede en el
país en la mayor cantidad posible, favoreciendo principalmente
a las clases obreras. Consecuente con esos principios ya ha dispuesto
que hasta los timbres de correos y las tarjetas postales que hasta
hora se importaban, se hagan en lo sucesivo en nuestros talleres.
(Transcripto de Vanger, pág. 123)
MAYO 20- Protección
a fábricas de hilados y tejidos y desgravaciones de importaciones
de maquinaria textil.
JUNIO 1º- Algunos
gremios obreros van a la huelga por aumento de salarios. El movimiento
de mayores proporciones es el de los trabajadores en calzado. El
gobierno de Batlle ampara el derecho de asociación, reunión,
de huelga, con lo que se inicia una nueva etapa para el planteamiento
de las cuestiones sociales. La huelga termina pocos días
después, habiendo obtenido los trabajadores el primer triunfo
gremial.
JULIO 27- Protección
a las industrias de vino y fósforos.
AGOSTO 1º- La
Presidencia hizo pública la información de que había
devuelto al tesoro 864 pesos con 14 centésimos ahorrados
al mantener sus gastos por debajo de las sumas fijadas en el presupuesto.
Batlle, el antiguo bohemio, estaba demostrando ser un administrador
de primer orden. Trabajaba largas jornadas, frecuentemente siete
días por semana; demoraba semanas o meses el nombramiento
de empleados públicos para ahorrar así el importe
de esos sueldos. Hasta se lo acusaba de ser algo parco en dar fiestas
oficiales. Por primera vez en su vida había podido ahorrar
dinero y depositar en el banco unos cuatro o cinco mil pesos de
su sueldo. (Vanger, pág. 128)
Se autorizan en Montevideo el funcionamiento
de cursos nocturnos para adultos: 3 para varones, 1 para mujeres
(Acevedo Tomo V, pág. 357)
AGOSTO 10- En
el artículo aparecido en "El Día", titulado
"La reorganización colorada", Batlle, a fin de
promover la unificación del partido, recuerda a las distintas
fracciones que durante la campaña presidencial había
prometido que si los nacionalistas ganaban las elecciones generales
legislativas de 1904, él respetaría el resultado y
al término de su mandato entregaría el gobierno al
presidente nacionalista que la nueva legislatura eligiera.
A fines de agosto Saravia hizo un viaje
a Río Grande do Sul para ver a Joäo Francisco, su proveedor
de municiones. Esa noticia llegó a Montevideo y en ese mismo
mes la ley de aumento del ejército, planteada en el mes de
abril, reiterada en junio, estaba otra vez en la orden del día
de la Cámara. "El Día" de fecha 16 de junio
en un artículo "Con "La Prensa" explicó
que, antes de la revolución de marzo, el Presidente había
esperado reducirlo". "Desde entonces el gobierno ha creído
que su primer deber era mantenerse fuerte para poder garantir el
orden público".
Luego de su entrevista con Joäo
Francisco, Saravia aceptó asistir a la Exposición
Ganadera de Melo. Batlle también aceptó una invitación
a una exposición en Paysandú que sería un preludio
de la de Melo donde quizá tendría lugar su primer
encuentro con Saravia. Invitó a los legisladores nacionalistas
que lo acompañaran a Paysandú donde pronunció
un discurso al inaugurarse la exposición. Instó a
tener confianza en los partidos tradicionales. "Yo soy hombre
de partido". No vio enemigos en el partido opositor, y pidió
que se tuviera al país por encima del partido y que terminaran
las revoluciones. Un grupo político que da la primacía
al partido "...se convertirá en un peligro para el orden
público, en una amenaza...y debería ser enérgicamente
combatida, no sólo por sus adversarios, sino que también
por sus propios elementos componentes, a fin de hacerla entrar en
el cauce de la legalidad de su deber..." Predijo un gran futuro
para esos campos, cuando manos humanas los trabajaran y los hicieran
producir cien veces más que ahora, y concluyó brindando:
"Por la tranquilidad de nuestros hogares. Por la feracidad
de nuestros campos. Por el trabajo que fecunda a la naturaleza y
dignifica y embellece la vida".
Los legisladores nacionalistas no aplaudieron.
Su líder, Vásquez Acevedo, se negó a hablar,
con la excusa de que el discurso que había preparado abogaría
por la desaparición gradual de los partidos tradicionales
y parecería contradecir al Presidente. Junto con Rodríguez
Larreta y algunos de los otros nacionalistas, se fueron, so pretexto
de compromisos urgentes en Montevideo. Los nacionalistas consideraron
que la condena de las revoluciones que hizo Batlle se dirigía
a ellos y se sintieron ofendidos. En Montevideo, el diario del Directorio
insistió en que Batlle había pronunciado un discurso
político inadecuado en una ocasión no política.
Con la comitiva algo más reducida, el grupo presidencial
continuó su gira.
En el mes de setiembre los colorados
habían aceptado una fórmula de unidad: una Comisión
Nacional decorativa de 500 miembros sería regida por un Comité
Ejecutivo de 33 miembros. De estos, 20 eran situacionistas. Herrera
y Obes había cedido, pero la elección como Presidente
del Ejecutivo, de Don Juan Pedro Castro, que había representado
a Batlle en las negociaciones, puso en peligro la unidad que acababa
de lograrse.
OCTUBRE 7- Batlle
notificó al Presidente de la exposición de Melo, por
intermedio de su secretario, Román Freire, que a causa de
un compromiso previo y del cúmulo de trabajo de gobierno
pendiente, se veía obligado a declinar la invitación
formulada.
Al regreso del viaje del Presidente,
Julio Herrera y Obes, Tajes y algunos de los antiguos partidarios
de Juan Carlos Blanco renunciaron a sus cargos en el nuevo Comité
Ejecutivo Colorado. Objetaban el nombramiento de Juan Pedro Castro.
Este renunció y Claudio Williman, rector de la Universidad,
fue convencido para que aceptara la presidencia del partido. Los
disidentes, al parecer satisfechos, retiraron sus renuncias, y por
fin, se había realizado la esquiva unidad colorada.
OCTUBRE 9- La
cañonera Rivera, el mejor barco de nuestra marina, voló
a causa de un incendio del polvorín.
OCTUBRE 15-
El ejército practica con las primeras ametralladoras.
OCTUBRE 17- La
ley de ampliación del ejército estaba una vez más
ante la Cámara. La barra esperaba fuegos artificiales, pero
los diputados nacionalistas habían decidido no hacer tumultos.
En esta decisión fueron influenciados por un nuevo proyecto
del Ejecutivo: el crédito de un millón de pesos aprobado
para pagar los gastos del gobierno durante la revolución
de marzo se utilizaría con un objeto diferente, la construcción
de obras públicas. Esto motivó auténtico regocijo
general. En el Senado, el debate sobre la ley de ampliación
del ejército pasó prácticamente sin discusión:
las unidades militares creadas en marzo eran ahora permanentes.
(Vanger, pág. 135)
OCTUBRE 20- El
Poder Ejecutivo creó la Facultad de Comercio. Durante el
rectorado de Alfredo Vásquez Acevedo empezaron a funcionar
los cursos de Contabilidad en forma de Anexos a la Facultad de Derecho
y Ciencias Sociales. En 1903 durante el rectorado del Dr. Williman
esos cursos se transformaron en Facultad de Comercio y quedaron
considerablemente ampliados a fin de que los alumnos pudieran adquirir
también el diploma de Perito Mercantil.
OCTUBRE 24- El
Poder Ejecutivo cedió a la Universidad los terrenos propiedad
del Estado conocidos con el nombre de Antiguo Parque, ubicados en
las calles 18 de Julio, Rivera y Caiguá.
OCTUBRE 28- Mensaje
de Batlle al Poder Legislativo. Los gastos de la guerra y la pacificación
alcanzaron a 500 mil pesos. Pero el Poder Ejecutivo en su gestión
escrupulosa de los tesoros públicos, cubrió esos gastos
con los recursos regulares de la nación. El millón
para gastos de guerra quedó intacto. Se le destina a la construcción
de puentes y caminos de que tan necesitado está el país.
La gran etapa de la vida económica y financiera de la República
ha comenzado. Terminó el vía crucis de los despilfarros
administrativos y terminará también la entrega de
la riqueza y el trabajo nacionales a la acción del capital
extranjero.
NOVIEMBRE 10- Pero
Batlle no podrá dedicarse de lleno al cumplimiento de su
plan renovador. El nacionalismo se agita de nuevo. Comienzan a surgir
exigencias sobre cláusulas del pacto que Batlle no conoce.
Debe dedicar su atención a la preparación militar
del gobierno. Los problemas vitales de la nacionalidad deben quedar
postergados.
NOVIEMBRE 14- La
Cámara de Diputados aprobó la ley que creaba la Caja
de Jubilaciones Civiles.
El ministro de Fomento, ingeniero José
Serrato, se dirigió en ese año a la Municipalidad
de Montevideo, comunicándole que el Gobierno se proponía
extender las obras de saneamiento al Paso del Molino, Reducto, Barrio
Reus, Pocitos y Unión, y a la vez emprender obras análogas
y de suministro de aguas en Paysandú, Salto, Mercedes y San
José. Pocos días después autorizaba el Poder
Ejecutivo la contratación de un especialista en obras de
higienización urbana, el ingeniero Hecker, de la Comisión
de Saneamiento de Berlín, recomendado por el ingeniero Kümmer.
Y las obras comenzaban enseguida bajo el asesoramiento del mismo
ingeniero Kümmer.
A la legislatura de 1903 fue presentado
un proyecto de ley por los Dres. Antonio M. Rodríguez y Pedro
Figari por el que se establecía que solamente el Estado podría
fabricar y rectificar alcohol. Don Federico Capurro, dueño
de la principal destilería, aportaba el dato de que el alcohol
nacional era en esos momentos de 7 centésimos por litro,
en tanto que el producto extranjero se vendía en depósito
a 10 centésimos. Diputados lo aprobó pero quedó
detenido en el Senado. En el gobierno de Williman en 1907 se sancionó
una ley que exoneraba del impuesto interno de consumo a los alcoholes
desnaturalizados mediante la incorporación de sustancias
que los hicieran impropios como bebidas. Hasta ese momento todos
los alcoholes pagaban el impuesto de 20 centésimos por litro
así los de consumo personal como los de aplicación
industrial o doméstica, dándose lugar con ello al
aumento de las importaciones de kerosén, a la crisis de nuestras
destilerías y al estancamiento de nuestra agricultura. En
1909 se siguió con el estudio de ese proyecto.
En Acevedo, Tomo V, pág. 287
se da cuenta que el Congreso paraguayo donó al Uruguay una
hectárea del terreno fiscal en que había vivido Artigas
en sus últimos años. Al conocer la noticia se reunieron
los vecinos de San Fructuoso y dirigieron un expresivo telegrama
al representante del Paraguay en Montevideo, pidiéndole que
hiciera llegar a Asunción el voto de gratitud del Departamento
de Tacuarembó, último teatro decían refiriéndose
a la batalla final contra los ejércitos portugueses- de las
hazañas de Artigas.
Anota Vánger, en las págs.
147 y 148 : Poco tiempo después del regreso de Batlle de
Paysandú, cundió la noticia de que pensaba presentar
el proyecto de ley para abolir la pena de muerte, castigo al que
se había opuesto desde sus días de estudiante de filosofía.
Y de más importancia inmnediata
para las clases conservadores y los estancieros: el ejecutivo propuso
elevar la contribución inmobiliaria rural para el año
siguiente. Si bien el efecto sobre los contribuyentes resultaría
apenas perceptible, el mensaje que acompañaba el proyecto
tenía ominosas implicaciones de largo alcance,
pues afirmaba que la sociedad, no el propietario, era responsable
del incremento en el valor de la tierra.
La Cámara de Diputados era reacia
a aprobar el aumento. No obstante el proyecto en discusión
era inobjetable desde que el valor de la tierra se había
duplicado y triplicado, pero los aforos no habían cambiado;
alrededor de la mitad de las tierras del país eran trabajadas
por arrendatarios, que no serían afectados por el aumento.
Se llegó a una transacción, obra de Feliciano Viera,
para salvar el proyecto que protegería al gobierno local.
Si en un departamento determinado, la tasa del 1 por mil no alcanzaba
a producir un ingreso igual al que la administración departamental
había recibido en el año fiscal 1902-1903 según
el sistema antiguo, el gobierno central reintegraría la diferencia
al departamento. Así se aprobó el aumento impositivo
sobre tierras rurales.
Seguimos a Vanger: Era claro que
esta legislatura no permitiría a Batlle muchos hitos programáticos.
Sin embargo, el Presidente podía realizar algo administrativamente.
Don Pepe estaba reconsiderando la conveniencia de permitir que compañías
extranjeras electrificaran los tranvías de Montevideo. Las
empresas de tranvías necesitaban energía eléctrica.
Batlle se negó a venderles la
usina de Montevideo, administrada por el gobierno, y tampoco les
dio permiso para que construyeran otra de su propiedad; debían
consumir y pagar energía de la usina oficial. (El Municipio
de Montevideo era el propietario legal de la Usina Eléctrica,
pero la administraba el gobierno nacional. Las complicaciones de
propiedad eran una consecuencia de la quiebra del Banco Nacional).
Batlle hasta estaba jugando con la idea de hacer que la Usina Eléctrica,
de propiedad pública, se encargara de operar los tranvías.
Al terminar el año 1903, mientras
se realizaba en Rivera una fiesta religiosa, ocurrió un altercado
que dio lugar a que la policía arrestara al autor del incidente,
que era un soldado brasileño. Otro soldado brasileño,
llamado Gentil Gómez, trató de rescatar al preso y
fue arrestado a su turno. El nuevo preso figuraba entre los principales
acusados de los asaltos de las imprentas y la policía lo
buscaba de acuerdo con los mandatos judiciales que se le habían
comunicado.
Estaba en esos momentos al frente de
la Intendencia de Santa Ana el coronel Ataliba Gómez, hermano
del brasileño arrestado, y ese funcionario dirigió
una intimación al Jefe Político de Rivera (Carmelo
Cabrera) en que le decía textualmente: "Le intimo que
lo ponga en libertad hasta las 12 de la noche, bajo pena de ir yo
mismo a arrancárselo por la fuerza a la cárcel en
que se encuentra".
No se trataba de una simple amenaza.
Vencido el plazo, apareció en la línea fronteriza
el iracundo Intendente, al frente de una fuerza de artillería
y de numerosos vecinos armados, iniciando de inmediato un tiroteo
contra las fuerzas policiales de Rivera, que ocasionó varias
bajas y dio oportunidad al preso y a su guardián para correrse
a territorio brasileño.
El Gobierno envió en el acto
un batallón de cazadores y dos regimientos de caballería
de línea, con lo cual se restableció de inmediato
la tranquilidad en Rivera y a la vez exigió y obtuvo, por
la vía diplomática, amplias satisfacciones por el
incalificable atropello cometido.
Creo necesario transcribir lo expresado
por el Prof. Enrique Mena Segarra en su libro: Aparicio Saravia,
las últimas patriadas, pág.164 sobre estos hechos:
"A fin de investigar los incidentes de marzo en Rivera - que
en opinión de los nacionalistas estaban cubiertos por la
amnistía- el Presidente comisionó, dos meses después,
al Inspector General de Policías, Carlos Travieso. El nuevo
Jefe Político nacionalista del departamento era el combativo
Carmelo Cabrera, que actuaba allí como delegado de la máxima
confianza del General, pero debía luchar contra la falta
de colaboración de los elementos blancos adictos a su antecesor
Márquez. Las averiguaciones de Travieso podían llevarlo
a descubrir los depósitos secretos de armas, sobre cuya ubicación
al parecer poseía pistas. Cabrera planteó el problema
a su General en forma de consulta: Si Travieso, para requisar el
armamento o con otro pretexto, hacía entrar tropas en Rivera,
intentaría hacerlas retirar pacíficamente; de no obtenerlo,
resistiría por la fuerza. Aparicio dio su aprobación.
El 26 de agosto, Travieso pidió
a Cabrera la prisión de Gentil Gómez, un brasilero
borracho y camorrista a quien se sindicaba como jefe del grupo que
había incendiado la imprenta de "O Maragato". Como
el Jefe Político exigió orden judicial, Gómez
tuvo tiempo de pasar a Santa Ana. Desde el principio, Cabrera había
sospechado que el asunto "traería cola"; el Inspector
de Policías no daba señales de marcharse, a pesar
de las solicitudes que en tal sentido hizo el Directorio a Batlle.
La tarde del domingo 1º de noviembre,
el azar inició la cuenta regresiva hacia la guerra. En la
plaza de Rivera, a cinco cuadras de la línea divisoria, se
celebraba un festejo con asistencia de bandas militares brasileñas.
Algunos de sus integrantes, ebrios, provocaron una trifulca en medio
de la cual apareció a caballo Gentil Gómez. Intervino
Cabrera que, en cumplimiento de su deber, hizo reducir y meter en
la cárcel a los revoltosos. Al poco rato se presentaron en
la línea 400 soldados de Joao Francisco comandados por el
coronel Ataliva Gómez, intendente de Santa Ana y hermano
de Gentil, para reclamar con prepotencia la libertad de los detenidos.
Carmelo Cabrera tenía poco más
de cien hombres para defender la soberanía nacional. Los
dispuso en puntos estratégicos, ordenó movilizar el
departamento, avisó por telégrafo a Batlle y, con
sólo un asistente, se dirigió a parlamentar con los
agresores. Les acordó la libertad de los músicos,
culpables sólo de una falta leve, pero no la de Gentil, preso
por mandato judicial: "Antes de ceder a tal exigencia me pegaré
un tiro". Estuvo a punto de ser asesinado por la espalda; lo
salvó su amigo, el comandante Bernardino Pereira, hermano
de Joao Francisco.
A las ocho de la noche los brasileños
entraron en Rivera. Durante el combate desigual, Cabrera mantenía
un diálogo telegráfico con el Presidente. Este le
ordenó: "Retírese hacia el interior país
trayendo Gentil Gómez si le es posible". Cabrera preveía
que si se retiraba, Rivera sería saqueada e incendiada; aceptó
por lo tanto el auxilio de dos regimientos de caballería
ofrecido por Batlle.
A medianoche el choque armado estaba
concluído. Para evitar una catástrofe, el sargento
que custodiaba a Gentil Gómez, presionado en nombre de la
patria por ciudadanos de Rivera, había accedido a deshonrarse
y pasar por traidor, huyendo con el preso al Brasil para no volver
nunca. Indignado, Cabrera presentó renuncia, que no le fue
aceptada por el Presidente. Días después, Aparicio
y el Directorio, entendiéndolo insustituible, le hicieron
retirar la dimisión.
Pero el 2 de noviembre los regimientos
4º y 5º ya habían pasado de Tacuarembó a
Rivera; al no ser necesarios para restablecer el orden en la ciudad
fronteriza, quedaron estacionados en Tranqueras. Ya no se moverían
de allí.
No la entrada sino la permanencia de
los regimientos en un departamento nacionalista, era para los dirigentes
blancos una violación del pacto de Nico Pérez. La
primera había sido pedida por uno de los suyos para enfrentar
una emergencia nacional; la segunda ofrecía pie para fuertes
sospechas sobre las intenciones del gobierno. En caso de guerra
civil dichas unidades podían ser rápidamente reforzadas
por tren y ocupar el departamento; si se quedaban hasta las elecciones
generales de 1904, podían influir en los resultados por la
intimidación armada y por el voto de oficiales, suboficiales
y hasta soldados licenciados fraudulentamente para el caso, renovando
así prácticas de épocas anteriores. Sería
el segundo departamento "reconquistado".
Alfonso Lamas, ahora presidente del
Directorio, entrevistó el día 3 al Ministro de Hacienda,
Martín C. Martínez, para manifestarle que "la
consecuencia fatal de la militarización de Rivera" sería
la guerra. Salió entonces a la luz el malentendido básico
sobre el que descansaba el inestable equilibrio del país;
cada parte creía estar en su derecho, una al mantener los
regimientos en su nueva ubicación y otra al exigir su retiro.
Batlle decidió ser inflexible y no ceder a ninguna presión;
en ello le iban su autoridad y su prestigio. A su vez, Aparicio,
guardián de las posiciones nacionalistas, no admitiría
indefinidamente la alteración de las relaciones de fuerzas
establecidas desde marzo."
En la pág. 129 de "Batlle
y el Batllismo" 2ª- ed. se lee la siguiente anotación
de Batlle: "No me negué a retirar las fuerzas sino cuando
se me quiso imponer su retiro en forma de ultimátum. Ese
ultimátum se me hizo conocer a los dos o tres días
de la entrada de las fuerzas. Yo no había tenido ningún
propósito de hacerlas quedar.
Las fuerzas habrían salido de
Rivera, sin el ultimátum. Nunca fue cuestión de su
permanencia, sino de su entrada con la que se consideraba que se
había violado el pacto. Pero hecho el ultimátum, yo
no podía retirarlas. Propuse, sin embargo, el retiro de uno
de los dos regimientos y la situación del otro en el borde
sud del departamento, con lo cual quería salvar el principio,
mi derecho constitucional y la verdad de mis palabras".
NOVIEMBRE 23- Decreto
del Poder Ejecutivo que creó los estudios preparatorios y
superiores para la carrera de veterinaria como una rama anexa a
la Facultad de Medicina.
1904
ENERO 1º- De
nuevo está Aparicio Saravia al frente de sus legiones. Según
él, hay una cláusula que no se cumple del pacto de
Nico Pérez. Según Batlle no hay cláusula que
no haya sido cumplida. Pero ya no es posible aclarar nada. El mismo
día 1º corre la primera sangre de este drama. La guerra
era de todos modos inevitable. El Partido Colorado rodea a Batlle
para imponer definitivamente las consignas de trabajo y de paz.
Los primeros combates de la guerra:
Tacuarembó, Paysandú, Treinta y Tres, Soriano. Batlle
asume la dirección de la guerra. El Directorio del Partido
Blanco se establece en Buenos Aires.
ENERO 2- Estalla
la revolución. Como ya se explicó renglones más
arriba, el Jefe Político de Rivera, Carmelo Cabrera, ante
los sucesos que se desarrollaban en ese departamento que no le era
posible enfrentar, pidió a Batlle el envío de fuerzas
militares donde ocurriera un choque fronterizo. Saravia y el Directorio
entendían que el gobierno no podía instalar tales
efectivos en los departamentos cuya jefatura política tenían
por el Pacto de la Cruz, primero, y el de Nico Pérez, después.
ENERO 4- El
gobierno convoca la Guardia Nacional. Batlle confía la jefatura
de 15 batallones de Guardias Nacionales a grandes personalidades
civiles: Carlos Travieso, Alejo Idiartegaray, Antonio Bachini, Claudio
Williman, Justo R. Pelayo, Rufino Gurméndez, Carlos Burmester,
Luis Melián Lafinur, Jorge Pacheco, Federico Fleurquin, Juan
Levrato, Feliciano Viera, Federico Paullier, Osvaldo Acosta, Luis
Ignacio García, Félix Berasain, Camilo Ferrer Oroño,
Luis Batlle y Ordóñez. Y tres regimientos de caballería
cuyo comando confía a Mateo Magariños Solsona, Eduardo
Iglesias y Juan José Fernández.
Los ejércitos de campaña
están comandados por los generales Justino Muniz, Manuel
Benavente, Feliciano Viera, coroneles Pablo Galarza, Basilicio Saravia
y la escuadra de jefes y oficiales del Ejército Nacional.
ENERO 5- Batlle
notificó al Poder Legislativo que había estado de
guerra.
ENERO 9- Pequeño
combate en La Ternera.
ENERO 11- Combate
de Las Pavas.
ENERO 14- Batalla
de Mansavillagra entre los ejércitos de Saravia y del Gral.
Justino Muniz quien venció a los revolucionarios (Acevedo,
Tomo V pág. 272).
ENERO 15- Batalla
de Illescas, favorable a Muniz.
ENERO 17- Combate
del Paso de Las Conchas del arroyo Las Palmas, con ventaja para
Muniz.
ENERO 20- Combate
de Arazatí.
ENERO 23- Combate
de Centurión.
ENERO 24- Combate
de Bañados de Rocha.
ENERO 25- La
Comisión de Auxilios que preside el Dr. Alfredo Navarro,
conduce a Montevideo los heridos del Hospital de Sangre de Nico
Pérez.
ENERO 26- Combate
de Barrancas de Santa Lucía.
ENERO 30- Son
declarados cesantes los miembros nacionalistas del Parlamento, ausentes
del mismo por secundar la revolución.
ENERO 30-31- Combate
de Fray Marcos. Derrota del ejército gubernista al mando
de Melitón Muñoz. Peleó la urbana de Canelones.
El coronel Acuña y el Teniente Tomás Berreta cercados
por el enemigo pelearon con bravura. Acuña, prisionero, contempló
el degüello de su hijo. El General Carámbula intentó
en vano reunir a los dispersos. No tuvo responsabilidad en la derrota
y fue el último en dar la espalda. El General Melitón
Muñoz desobedeció las órdenes que había
recibido por lo que fue destituído. ("Sucedió
así" de Agustín Minelli; Acevedo, Tomo V, pág.
272).
La victoria de Fray Marcos infundió
nuevos ánimos a los nacionalistas residentes en Buenos Aires
donde habían establecido un Directorio de guerra bajo la
presidencia de Rodríguez Larreta. Ellos deseaban la mediación
argentina. Los guardas de aduana argentinos no ejercieron demasiada
vigilancia respecto de embarques de armas nacionalistas.
El embajador argentino ante Uruguay
pidió que un buque de guerra argentino atracara en Montevideo,
y reunió al cuerpo diplomático. Al parecer, tenía
intención de proponer una intervención extranjera
conjunta para poner término a la guerra.
El coronel Pampillón, del ejército
uruguayo había sido arrestado en Montevideo en la redada
de nacionalistas que se hizo después de Fray Marcos. Una
vez en libertad, Pampillón se dirigió a la Embajada
argentina y solicitó asilo. El gobierno uruguayo insistió
en que Pampillón era un oficial en servicio activo y no un
prisionero político con derecho a asilo.
Pampillón permanecía en
la Embajada argentina mientras las cancillerías de los dos
países se preparaban para el paso siguiente. El embajador
argentino De María intentaba conseguir que un escuadrón
de la marina de guerra argentina hiciera una demostración
en el puerto de Montevideo. Para impedir esto, Batlle cedió
y permitió la salida de Pampillón, aunque consiguió
seguridades oficiales del gobierno de la Argentina en el sentido
de que se internaría a Pampillón para evitar que se
uniera a Saravia. El Presidente Roca también dio a Batlle
su palabra de que, una vez que Pampillón estuviera fuera
de Uruguay, las autoridades aduaneras argentinas vigilarían
más estrictamente los embarques de armas nacionalistas. (Vanger,
págs.118, 125)
FEBRERO 9- Combate
del Rosario.
FEBRERO 11- Combates
de Nueva Palmira y Dolores.
FEBRERO 13- Combate
de Coquimbo.
FEBRERO 14- Combate
en San Eugenio.
FEBRERO 15- Varios
jefes nacionalistas con refuerzos y municiones invaden el Uruguay
procedentes del territorio argentino.
Anacleto Dufort y Alvarez es designado Presidente
del Senado siendo substituído, ante su temprana muerte, por
Don Juan Pedro Castro.
FEBRERO 16- Se
constituye en Buenos Aires una Comisión argentina de mediación.
Se traslada a Montevideo la delegación formada por los eminentes
argentinos Luis Sáenz Peña, Bernardo de Irigoyen y
José Victorica.
Entrevistado Batlle, responde: "No
soy hombre para la guerra; soy hombre para la civilización
y para el progreso, y el resplandor de las victorias campales no
me hace olvidar de la sangre leal que cuestan ni del dolor de los
vencidos. No he iniciado la guerra civil ni he podido evitarla.
Todos tenían cabida bajo la amplísima bandera que
desplegué al inaugurar mi gobierno y son los que de su sombra
benéfica han desertado los que deben volver a cobijarse a
su reparo, no poniéndome condiciones, no reclamando ventajas
deprimentes de la autonomía del gobernante, cuyo sacrificio
no ha hecho más que agravar los males de la República,
sino sometiéndose a las leyes y amparándose en ellas.
Yo no tengo la paz. Está en el campo de los que la han arrancado
del quicio de la legalidad en que reposaba"
FEBRERO 17- Don
Rufino T. Domínguez ofrece al Presidente Batlle la colaboración
colorada a que pertenecía, junto con los señores Juan
Carlos Blanco, Carlos E. Lenzi, Joaquín de Salterain y muchos
otros. Este ofrecimiento se hizo a raíz de la batalla de
Fray Marcos. Batlle aceptó y agradeció el ofrecimiento.
MARZO 2- Batalla
de Paso del Parque del Río Daymán. Derrotado el ejército
de Saravia por las tropas de Justino Muniz. "Comprendiendo
de pronto su equivocación, Aparicio se multiplicó
para organizar la defensa. El capitán Galain lo vio en las
primeras líneas, acompañado sólo por su clarín,
dando voces de mando que parecían "rugidos de fiera
herida". Buscaba la muerte para expiar su falta; lo oyeron
gritar al ser herido su caballo: "En el corazón debió
pegarme esa bala" Y a un jefe que se retiraba: "Hubiera
muerto en su puesto como voy a morir yo" (del libro "Aparicio
Saravia, las últimas patriadas", de Enrique Mena Segarra).
Del mismo libro, tomamos la siguiente anotación: "Aparicio
nunca pretendió ocultar su responsabilidad. Había
exclamado en el entrevero, golpeándose el pecho: "No
me viven, que no lo merezco"; y poco después, al conocer
la narración que su secretario Ponce de León enviaba
a Montevideo, dijo: "En esa carta no dice usted toda la verdad
de lo ocurrido. El responsable, el único responsable del
desastre, soy yo. Dígalo así a su familia y a todo
el mundo".
MARZO 7- Combate
el Paso de Navarro.
MARZO 15- Combate
en La Agraciada.
MARZO 16- Combate
del Cerro de la Aurora.
MARZO 20- Nuevo
combate en La Agraciada y Nueva Palmira
MARZO 27- Combate
y sitio de la Villa de Artigas.
MARZO 28- Combates
en Curticeiras y Rivera.
ABRIL 1º- Don
Rufino T. Domínguez, Comandante General de El Salto, comunica
el apresamiento de un parque de municiones embarcado en Concordia
(República Argentina) y destinado al ejército de Saravia.
ABRIL 2- Llega
a Montevideo la División Fleurquin que combatió victoriosamente
en La Agraciada.
Los legisladores colorados publican
un manifiesto de adhesión al Presidente Batlle. El autor
del notable documento es el escritor don José Enrique Rodó.
ABRIL 3- En
el Teatro Comedia de Buenos Aires se realiza un espectáculo
a beneficio de los heridos de guerra. Se representa en esa ocasión
la comedia del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, titulada
"M'hijo el dotor".
MAYO 3- Proyecto
de Ley presentado por el diputado Ricardo J. Areco, representante
por Treinta y Tres sobre horario de trabajo. Primer planteo de las
ocho horas. "Artículo 1º: Los patrones o empresarios
no podrán obligar a los obreros que empleen a jornal, a prestar
su trabajo por un tiempo mayor de diez horas diarias, desde el 15
de octubre al 15 de abril, y de ocho horas en los demás meses,
a menos de existir convenio escrito que obligue en otra forma al
obrero., Esta jornada será dividida en dos partes iguales,
mediando entre ellas un intervalo de dos horas por lo menos.
Quedan exceptuados de esta disposición
la industria saladeril, el acarreo de ganado y otras análogas.
Artículo 2º. Los obreros
y empleados a sueldo mensual, prestarán sus servicios con
la forma que pactaron con sus patrones o empresarios.
Artículo 3º. Toda vez que
un obrero se inutilice en los actos de servicio, por causa accidental
que no sea imputable a su impericia o negligencia, tendrá
derecho a reclamar de su patrón o empresario una pensión
vitalicia igual a la mitad del jornal que devengase. El patrón
no tendrá la obligación de indemnizar, cuando el accidente
fuese producido por fuerza mayor o caso fortuito.
Artículo 4º. Comuníquese,
etc.
Montevideo, mayo 3 de 1904.
Ricardo J. Areco
Entre otros fundamentos de este proyecto,
expresaba su autor: Por regla general, las grandes leyes que
se han sancionado aquí en el parlamento han dormido en las
carpetas de las comisiones o han estado sometidas al estudio de
sus miembros mucho tiempo.
Acabamos de sancionar la ley de jubilaciones
y pensiones para los empleados civiles, que resuelve otra magna
cuestión que interesa a todos los empleados de la nación;
y esa ley, señor presidente, estuvo a estudio de la H. Cámara
durante algunos años. Yo no espero que en el caso presente
suceda lo mismo; pero cuando menos, repito, he lanzado la idea para
que los compañeros la tomen, la estudien, y con mayor acopio
de datos, con mayor acopio de luces y de inteligencia, resuelvan
ese problema, en pro o en contra....
MAYO 9- El
Poder Ejecutivo aprobó el plan de estudios preparatorios
y superiores para la carrera de veterinaria proyectado por el Consejo
de Enseñanza Secundaria y Superior en cumplimiento del decreto
del Poder Ejecutivo de fecha 23 de noviembre de 1903. En el artículo
2º se expresa: Vuelva a la Universidad para que conforme al
artículo 3º del decreto de fecha 23 de noviembre de
1903 formule los programas y reglamentos respectivos para el funcionamiento
inmediato de la Escuela de Veterinaria..
En esa misma fecha el Poder Ejecutivo
aprobó la reglamentación y plan de estudios de la
Facultad de Comercio anexa a la Universidad, propuesta por el Consejo
de Enseñanza Secundaria y Superior.
MAYO 20- Batalla
de Paso de los Carros del Río Olimar, favorable a Muniz.
Extraemos del libro del Prof. Mena Segarra la siguiente anotación:"...(Muniz)
se encontró con Aparicio el 20 de mayo, entre el paso de
Palo a Pique del Olimar chico y el paso de los Carros del Olimar
Grande. La batalla, que apropiadamente suele ser llamada de los
Olimares, se centró en la defensa del paso de los Carros,
que hizo la retaguardia blanca, enfrentando a cortísima distancia
las cargas de infantería y caballería apoyadas por
fuego de cañones y ametralladoras. Muniz pudo ser contenido
el tiempo necesario para que los demás siguieran hacia el
norte. El ejército gubernista, mal de caballos, con pocas
municiones y medio descalzo, no emprendió la persecución".
Esta vez Batlle deploró la escasa
efectividad que mostraba Justino Muniz. Para atenuar su destitución
le confió un tercer ejército a formarse, llamado del
Este; en la jefatura del Ejército del Sur lo reemplazó
el coronel Pablo Galarza. Caudillo colorado de Soriano, jefe del
2º de caballería desde 1880, Galarza ya se había
lucido en la etapa final del 97 como uno de los pocos jefes emprendedores.
En el 4 había encabezado permanentemente la extrema vanguardia
de Muniz, quien debió en gran parte sus éxitos al
brío ofensivo del coronel. De la solidez de sus convicciones
partidarias hablaba elocuentemente su vestimenta roja de pies a
cabeza, que lo asemejaba a "un Mefistófeles de ópera".
Provisto de un comando acorde con sus méritos, constituiría
un temible enemigo.
MAYO 28- Decreto
del Poder Ejecutivo por el cual se designa al Dr. José Martirené
como vocal del Consejo Nacional de Higiene
JUNIO 6- El
Coronel Feliciano Viera interceptó y capturó en el
Paso de Guayabos el convoy de carretas con armas de Abelardo Márquez,
que provenían de la Junta de Buenos Aires.
JUNIO 20- Decreto
del Poder Ejecutivo por el que se nombra Decano de la Sección
de Enseñanza Secundaria al catedrático titular de
Filosofía Dr. Carlos Vaz Ferreira.
JUNIO 21-22- Batalla
de Tupambaé. Don Julio María Sosa, redactor de "Diario
Nuevo", que actuaba en el ejército de Galarza como oficial
y como cronista de guerra, en crónica escrita para su diario
expresa que el ejército de Galarza tuvo en esta acción
111 muertos, 375 heridos y 19 desaparecidos. Por su parte el ejército
de Saravia tuvo 300 muertos y 750 heridos.
Transcribimos, del ya mencionado libro
de Mena Segarra, lo siguiente: "Como en los días iniciales
de la guerra, por segunda vez llegó al campamento gubernista
José Saravia, para avisar a Galarza que Aparicio se acercaba
con la vanguardia. Bajo un sol tibio de principios de invierno,
comenzó la batalla a las 14 hs. 30 del 22 de junio. El ejército
nacionalista, avanzando por los bajos, debía apoderarse de
los empinados cerros que se levantan entre las nacientes de los
arroyos Tarariras y Tupambaé, donde se hallaban sólidamente
establecidas las tropas coloradas. Tendidos en guerrilla, revolucionarios
y gubernistas cambian un fuego mortífero durante varias horas.
Los primeros van avanzando metro a metro; mientras se pone el sol,
reciben el apoyo de la caballería.
Tres cargas son rechazadas; la cuarta,
mandada por el propio Aparicio a la cabeza de los jinetes que vociferan"
¡Abran cancha!", logra desalojar al enemigo de las alturas,
peleando a lanzazos, a tiros de revólver y hasta a culatazos.
A las siete, ya oscuro, cesa el entrevero. Se produce entonces un
hecho nunca explicado - otro misterio de 1904-: sin que se haya
sabido por orden de quién, la mayor parte de las divisiones
abandonan las posiciones conquistadas, que reocuparon poco después
los gubernistas.
Es posible que el repliegue haya sido
un movimiento espontáneo de aquellos civiles armados, por
creer ya ganada la batalla. Al día siguiente habrá
que empezar de nuevo, pero ahora con poquísimas municiones.
Bien es cierto que Galarza no andaba sobrado de ellas; sus hombres
comenzaron la jornada del 23 con cuarenta o cincuenta balas cada
uno, debido al derroche del día anterior. A las diez de la
mañana se generalizó de nuevo el combate. Esta vez
les tocó a los blancos retirarse, a eso de las cuatro, seguidos
lentamente por el ejército adversario, y deteniéndose
unos cinco kilómetros más al norte. Al haber abandonado
el campo de batalla, se ha deducido que Tupambaé significó
una victoria colorada. ..."
JUNIO 25- Desde
Montevideo Batlle sostiene reiteradas conferencias telegráficas
con los jefes militares. Esto ocurre durante toda la campaña.
Batlle conduce la guerra con la seguridad de un estratega. Años
después publicará en su diario la serie de conferencias
sostenidas y disposiciones adoptadas, publicación que causa
verdadero asombro.
JULIO 1º- Un
sindicato de capitalistas extranjeros le propone al Presidente Batlle
adquirir del Estado la Usina Eléctrica de Montevideo y el
monopolio de luz y fuerza, por la cantidad de un millón de
pesos. Pocos días después, otro sindicato capitalista
extranjero le propone a Batlle adquirir del Estado el Banco de la
República, poniendo de inmediato a disposición del
gobierno la cantidad de 4 millones de pesos oro. El tesoro está
pasando verdadera apretura. Pero Batlle responde a estas gestiones
expresando: "Los bienes del Estado no se enajenan por precio
alguno ni bajo la presión de ninguna circunstancia"
JULIO 20- Clausura
y medidas de profilaxis (de acuerdo a la opinión del Consejo
Nacional de Higiene) de las escuelas públicas de Montevideo
para combatir el desarrollo de la escarlatina.
AGOSTO 3- Decreto
del Poder Ejecutivo por el que se designa rector de la Universidad
al Dr. Eduardo Acevedo.
AGOSTO 4- El
Poder Ejecutivo convoca a la Asamblea General para tratar el Proyecto
de Ley de jubilaciones y pensiones de los empleados civiles; el
que refiere al establecimiento de destilerías de alcoholes;
de la reformas a la ley de jubilaciones y pensiones del personal
escolar, etc...
AGOSTO 6- Atentado
contra Batlle. Tomaremos, como referencia de este episodio, lo relatado
por Don Renán Rodríguez en el Suplemento "La
Semana" de "El Día", de fecha 4 al 10 de agosto
de 1984, bajo el título: "A ochenta años. EL
ATENTADO DEL CAMINO GOES. Lo que pudo ser un sesgo de la historia".
Desde antes de la guerra civil iniciada
en enero de 1904, el Presidente de la República don José
Batlle y Ordóñez, con su esposa doña Matilde
Pacheco, tenían por costumbre efectuar paseos en carruaje,
generalmente los sábados de tarde, acompañados por
algunos de sus hijos. Era habitual que se recorriera el camino Goes
(actualmente Avenida General Flores) buscando luego el arroyo Miguelete,
donde hacía un alto para regresar por el mismo trayecto.
...La tarde del sábado 6 de agosto de 1904 era soleada pero
fría, como es natural en plena estación invernal.
Por eso se utilizó para el paseo acostumbrado, un coche cerrado.
Acompañaban al Presidente, su esposa y sus hijos menores,
Ana Amalia y Lorenzo.
Conducía el carruaje el cochero
de la Presidencia, don Angel Martinelli, fundador de la conocida
empresa de nuestros días. En el pescante, junto al cochero,
viajaba el sargento Gómez, de la escolta presidencial. Detrás
del coche cabalgaban el sargento Azambulla y un soldado. El vehículo
llegó ese día hasta el camino Corrales, a cuya altura,
en ese tiempo, se estaba en pleno campo.
Se detuvo la marcha media hora, durante
la cual Ana Amalia, de nueve años y Lorenzo, de seis, corretearon
mientras sus padres paseaban por el campo.
De regreso, a poco de pasar el vehículo
por Tres Esquinas, que seguramente estaban donde hoy desemboca la
calle Lorenzo Fernández, es decir 300 o 400 metros al norte
del cruce de la actual Avenida Garibaldi, delante del tiro del carruaje,
explotó una bomba colocada en forma de mina.
La Sra. Batlle registró exactamente
la hora, pues su reloj se detuvo por efecto de la explosión:
eran las 4 y 37 de la t arde.
Los caballos se encabritaron y estuvieron
a punto de desbocarse, pero el cochero logró dominarlos.
Detenido el coche, Batlle, que en el
primer momento atribuyó el estruendo a juegos de chicos,
abrió la portezuela, junto a la cual ya estaba el sargento
Gómez, Y oyó la explicación del cochero: "Señor
Presidente, acabamos de salvarnos de una mina"
El Presidente contempló el hoyo
abierto en el pavimento y el desorden de los materiales levantados
por la explosión.
Dispuso luego que el soldado de la escolta
se dirigiera a la Comisaría para dar cuenta del hecho, tranquilizó
a sus familiares naturalmente inquietos por la incidencia y ordenó
que el paseo prosiguiera en la forma acostumbrada.
La policía ubicó de inmediato
la finca desde la cual se construyó el túnel que permitía
acceder a la zona de la calzada, a tres metros de profundidad. Desde
esa casa se accionó la máquina infernal. Estaba señalada
con el Nº 366 del Camino Goes y los fondos del predio daban
a una laguna que llegaba hasta la actual Avenida San Martín.
Dentro de la casa se encontró solamente un catre y un sombrero
flexible que de acuerdo a las inscripciones en los forros, había
sido adquirido en Buenos Aires en un negocio de La Boca.
Los vecinos dieron las señas
del habitante que había tenido la finca en los últimos
meses. Declararon, además, que producida la explosión,
lo vieron huir por el borde de la laguna, portando un fusil. ...
Pocas horas después de la explosión
fue detenido un ciudadano italiano de nombre Luis di Trápani
y un pariente suyo llamado Simón Di Ruggia. Las primeras
averiguaciones demostraron la desvinculación de este último,
que recobró la libertad. Días después fue detenido
en Pando, otro ciudadano italiano de nombre Pedro Calderone, al
ser reconocido por un vecino, en virtud de las señas divulgadas
del personaje que había huído por la laguna. El primeramente
nombrado resultó ser el "experto" que construyó
la bomba con 37 cartuchos de dinamita, colocados en una caja de
metal. Además diseñó y construyó las
piezas del artefacto deflagrador. Calderone declaró que se
le habían prometido 400 pesos por su "trabajo"
de los cuales se le adelantaron 50. Construyó el túnel,
colocó la bomba, instaló el mecanismo de encendido
y fue el encargado de ponerlo en funcionamiento.
Di Trápani acusó como
instigador del atentado a Osvaldo Cervetti, un extraño personaje
con intervención en varios episodios de resonancia. Este
contratante de servicios diabólicos, había sido destituído
por el Presidente Cuestas, de un empleo aduanero, bajo imputación
de graves irregularidades.
El Presidente Batlle y Ordóñez
había resuelto negativamente una gestión de reposición
en el cargo...
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