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Anotaciones
para una cronología de su vida y su obra
Alba Cassina de Nogara
APENDICE DOCUMENTAL
SEUDONIMOS
BATLLE escribió muchas veces
con seudónimo. Utilizó los siguientes. NESTOR, NEMO,
N, WHIP, JUDAS, FRUTOS, FLAG, LAURA.
Anotaremos la fecha y los títulos
de algunos artículos con los seudónimos usados.
8 de enero de 1892 - Independientes.
NESTOR.
16 de abril de 1892 - La resurrección.
JUDAS.
3 de octubre de 1896 - La unión
del Partido Colorado. NESTOR.
6 de enero de 1903 - Tragaldabas
electorales. WHIP.
4 de enero de 1905 - Palo porque
remas y porque no remas, palo. NEMO.
27 de abril de 1906 - La cuestión
del miedo. NEMO.
24 de julio de 1906 - Sobre Liebig.
N.
24 de agosto de 1911 - Dura lección.
FRUTOS.
14 de marzo de 1912 - El voto
de las mujeres. LAURA.
18 de marzo de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
20 de marzo de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
26 de marzo de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
3 de abril de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
8 de abril de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
11 de abril de 1912 - En defensa
de la mujer. LAURA.
20 de agosto de 1915 - Quisi cosas
nacionalistas. NEMO.
21 de agosto de 1915 - Sobre los
extranjeros. NESTOR.
23 de agosto de 1915 - La compra
de votos. NESTOR.
25 de agosto de 1915 - La obstrucción
¿Es moral?. WHIP.
27 de agosto de 1915 - Muy entretenido.
WHIP.
5 de setiembre de 1915 - Sobre
la reforma. NESTOR.
19 de setiembre de 1915 - Una
marcha. NEMO.
24 de setiembre de 1915 - Colaboraciones.
Orientación necesaria. FLAG.
25 de setiembre de 1915 - El gatuperio
de Florida. WHIP.
29 de setiembre de 1915 - Exámenes
de conjunto. NESTOR.
1º de octubre de 1915 - Saravia
y su popularidad. NEMO.
7 de octubre de 1915 - Prédicas
turbias. WHIP.
17 de octubre de 1915 -La jornada
de ocho horas. NEMO.
20 de octubre de 1915 - La jornada
de trabajo. El primer debate en el Senado. Las ideas del Dr. Gallinal.
NEMO.
22 de octubre de 1915 - Homeopatía
electoral. El anticolegialismo colorado. WHIP.
22 de octubre de 1915 - La jornada
de ocho horas. Un pensamiento que se define. FLAG.
24 de octubre de 1915 - El horario
obrero. Mal humor nacionalista. NEMO.
30 de octubre de 1915 - Los empleos
públicos y las opiniones políticas. NEMO.
30 de octubre de 1915 - Militarismo
y barbarie.FLAG.
31 de octubre de 1915 - Las ocho
horas. Mal humor nacionalista. NEMO.
4 de noviembre de 1915 - La semana
de seis días. NESTOR.
8 de noviembre de 1915 - ¡También
en control!. NESTOR.
10 de diciembre de 1915 - Lo de
Rivera. Silencio tombolista. Algunas cosas viejas. WHIP.
22 de diciembre de 1915 - El colegiado.
Enfurecimiento contubernal. Críticas sin ton ni son.
NESTOR-
23 de diciembre de 1915 - Sobre
la reforma. Las ideas de antes y las de ahora. NEMO.
26 de diciembre de 1915 - Suiza
y nosotros. NEMO.
30 de diciembre de 1915 - El colegiado
en la Argentina. Sobre un artículo de La Nación
de Buenos Aires. NEMO.
4 de enero de 1916 - El colegiado
en la Argentina. Sobre un artículo de La Nación
de Buenos Aires. NEMO.
5 de enero de 1916 - El colegiado en
la Argentina- Sobre un artículo de La Nación
de Buenos Aires. NEMO.
17 de enero de 1916 - El pan de
los viejos. NEMO.
17 de enero de 1916 - Sobre fraudes
electorales. Denuncias irrisorias. FLAG.
17 de enero de 1916 - El tombolismo
aumenta. Adhesión del tábano. WHIP.
20 de enero de 1916 - Un paralogismo
contra el plebiscito. NEMO.
27 de octubre de 1919 - Socialistas
y colorados. Ideas de El Bien Público. FLAG.
10 de noviembre de 1919 - Con
el Dr. Frugoni. NESTOR.
24 de enero de 1921 - Lucha de
clases. La violencia por método. FLAG.
26 de enero de 1921 - Peligro
de los obreros. FLAG.
4 de febrero de 1921 - Lucha de
clases. FLAG.
6 de febrero de 1921 - El olvido
de los buenos. NESTOR.
21 de diciembre de 1922 - La reforma
electoral. NESTOR.
3 de febrero de 1924 - Defensa
militar. FLAG.
2 de marzo de 1924 - Cultura física.
NEMO.
6 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
12 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
18 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
20 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
21 de marzo de 1924 - El servicio
militar. Monólogo bolshevike. WHIP.
25 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
31 de marzo de 1924 - Conducta
riverista. NEMO.
22 de julio de 1926 - La realidad.
(De nuestra edición de la tarde) NESTOR-
23 de julio de 1926 - Contestando
a El Telégrafo. NESTOR.
25 de julio de 1926 - El acuerdo.
NESTOR.
26 de julio de 1926 - El derecho
a la Presidencia. NESTOR.
27 de julio de 1926 - El acuerdo.
NESTOR.
28 de julio de 1926 - El respeto
a la Convención. NESTOR.
29 de julio de 1926 - La importancia
de la Presidencia. NESTOR.
30 de julio de 1926 - El prestigio
de la Convención. NESTOR.
31 de julio de 1926 - Declaraciones
del Sr. Soca. NESTOR.
3 de agosto de 1926 - Colegialismo
y presidencialismo. NESTOR.
13 de agosto de 1926- Sobre morales.
FLAG.
Los seudónimos empleados por
BATLLE están anotados teniendo en cuenta los artículos
de su autoría en los que fueron utilizados, referidos en
las obras de consulta, en especial en Batlle y el Batllismo y en
los libros del Prof. Vanger; en la lectura de muchos de ellos en
la micro-filmación de El Día y en el generoso
aporte que nos hiciera llegar el Prof. Daniel Pelúas.
DEL CATOLICISMO AL RACIONALISMO
ESPIRITUALISTA
Del libro de Arturo Ardao, BATLLE
Y ORDÓÑEZ y el Positivismo Filosófico, Montevideo,
1951, págs. 31 y siguientes, transcribimos: Batlle
y Ordóñez, por tradición familiar, fue inicialmente
católico. Lo fue hasta la edad de veinte o veintiún
años, o sea, habiendo nacido el 21 de mayo de 1856, hasta
los años 1876 ó 1877. Lo atrajo entonces a su cauce
la corriente racionalista.
El mismo Batlle, muchos años
después, en el curso de una de sus luchas anticlericales,
documentó esa evolución personal. Lo hizo en la siguiente
nota periodística que los doctores Giúdice y González
Conzi reproducen en su citada obra (pág. 69):
A los 19 años yo era católico,
esto es, no había abandonado la religión en que se
me había criado. Mis padres eran católicos; pero con
un catolicismo que no iba a la Iglesia ni andaba con curas. A mí
se me había enseñado el Padre Nuestro, que aun recuerdo
y llegué a saberlo también en inglés, aprendido
en una escuela protestante; el Credo, que no recuerdo bien, y nada
más. Se trató de hacerme confesar cuando tenía
ocho o diez años; pero el poco empeño de mis padres
en que lo hiciera y el mío en no hacerlo, dieron por resultado
el que no se realizase nunca aquel acto. No recuerdo haber hablado
en mi niñez, con más curas que el Padre Estrázulas,
muy conocido entonces, pues administraba la homeopatía y
algunos otros remedios, y solía asistirme cuando yo estaba
enfermo.
Con estos antecedentes católicos
empecé a cursar el bachillerato en la Universidad, donde
la muchachada era casi toda liberal. Mi catolicismo fue pronto conocido,
porque yo me quitaba el sombrero al pasar, a la vuelta de la Universidad,
frente al Cristo de la Iglesia de los Ejercicios, afrontando las
burlas de unos y los argumentos de otros y sintiéndome más
impresionado por los argumentos que por las burlas.
Se aproximó entonces a mí
Augusto Serralta, fallecido aun joven, católico militante
y estudiante distinguido, con quien trabé amistas. No sé
si fui socio del Club Católico y creo probable que lo haya
sido. Mi amigo Serralta debió, sin duda, incluirme en las
listas de los miembros de aquel Club que concurrían a su
sostenimiento. Ese Club ha de deberme, pues, algunos pesos con sus
intereses que yo debí darle sin saber lo que hacía,
y creyendo que allí, como se me decía, se veneraba
a un dios infinitamente poderoso, inteligente y justo.
Pero, de lo que estoy seguro, es de
que jamás puse los pies en su local por aquel tiempo, aun
cuando, si hubiese autorizado mi enrolamiento como socio, no hubiese
tenido nada de extraño que concurriese a alguna sesión
o fiesta. Estoy cierto de que en los diarios de la época
no ha de encontrarse nada que me contradiga.
A los veinte años o entre los
veinte y los veintiuno yo había dejado de ser católico.
Por primera vez, en aquel tiempo, examiné mi religión;
la reputé absurda y grotesca. Y entonces, sí, fui
alguna vez al Club Católico; pero lo hice formando parte
de una banda de juventud que, encabezada por Vázquez y Vega,
con cuya amistad me honraba y cuya memoria venero, solía
ir al Club Católico, creado por Mariano Soler, el que fue
Obispo, que era estudioso, dado a la filosofía y tenía
gusto en discutir de viva voz con los incrédulos del Club
Uruguay (debe decir Club Universitario), hoy Ateneo, a quienes invitaba
a controvertir con él sobre las verdades de la fe. Era la
época de Latorre. La prensa estaba amordazada. No se podía
hablar de política ni mucho menos de los crímenes
que se cometía. Pero podía hablarse de la religión
y criticarla. En consecuencia, se inició una época
en que no se hablaba de otra cosa. El tirano salía, sin falta,
con su gran capote gris azulado con vivos verdes y kepí con
el Nº 1 del 1º de Infantería, en que había
hecho su carrera, con un cirio en la mano y gran aire de contrición,
a la cabeza de las procesiones que frecuentemente recorrían
las calles de la ciudad, y la policía obligaba a descubrirse
a las personas que las procesiones hallaban a su paso; pero la prensa
podía decir a Dios y a sus ministros cuanto quería.
Se hablaba largamente, pues, de religión
en el Club Uruguay (debe decir Club Universitario) al que concurrían
personas de los dos sexos, y en el Club Católico; y los liberales
.Vázquez y Vega, Dufort y Alvarez, Juan Paullier, Manuel
Otero, Daniel Muñoz y algunos otros- habían giras
por campaña predicando sus ideas. De acuerdo con esta
declaración, en 1877 con seguridad estudiante entonces
de la Facultad de Derecho- Batlle ya no era católico. Se
había incorporado a la juventud racionalista que surgía
como sucesora de la que había sostenido el Club Racionalista
de 1872.
Este artículo de BATLLE, escaneado del original, está
transcrito en la pág. 104.
Carta autógrafa del Sr. Batlle y Ordóñez, publicada
en la revista mensual El Batllismo (año 1, Nº
4), de fecha 20 de febrero de 1930. Director: Ricardo E. Jannicelli.
EL DIA Viernes 9 de Enero de
1920.
SOBRE UN PLAN DE ATENTADO
---
(De nuestra edición de la tarde)
El señor Batlle y Ordóñez,
dice El País, no tenía hasta ahora perfiles
siniestros; por sus planes puestos en práctica para perpetuarse
en el poder, mereció que se le llamase el Porfirio Díaz
del Uruguay; pero ahora intenta dárselos con la amenaza del
cuartelazo para apoderarse nuevamente del gobierno de la República.
El País demuestra
con esas palabras que no ha tenido idea jamás del sentido
de su propaganda contra el señor Batlle y Ordóñez
ó que ha pensado una cosa y ha dicho otra. ¿Cómo
no tenía perfiles siniestros el hombre que, según
El País ensangrentó la República
en 1904, faltando abiertamente a sus compromisos, deseoso de imponer
en todo su arbitraria voluntad? ¿Cómo no tenía
perfiles siniestros el hombre que, según el mismo diario,
no ha tenido durante quince años más pensamiento que
el de someter á sus conciudadanos á su tiránica
voluntad, exponiéndolos á sufrir todo género
de males? ¿Cómo no ha tenido perfiles siniestros el
ciudadano á quien se designa con el nombre del tirano sangriento
Porfirio Díaz? ¿Quién es el don Bobo de El
País que puede pensar y decir cosas como éstas?
El señor Batlle y Ordóñez
jamás ha querido lanzar á la República á
los desórdenes del motín. Si, en tiempos del señor
Cuestas, proclamó por la prensa, abiertamente, sin disimulo
alguno de su pensamiento, la necesidad de la dictadura, fue porque
aquellas Cámaras de Idiarte Borda, no tenían de Cámaras
más que el nombre, y era necesario desalojarlas de donde
se hallaban para establecer en lugar de ellas la verdadera representación
nacional. Y, si, en tiempos anteriores, proclamó durante
años enteros, con peligro de su vida, la necesidad de la
revolución y conspiró sin descanso contra los gobiernos
establecidos, fue porque aquellos gobiernos carecían de toda
base de legalidad y eran, á veces, atroces tiranías.
Fuera de esos tiempos, el señor Batlle y Ordóñez
ha sido siempre un partidario decidido del orden institucional;
ha propendido siempre a que este orden fuese respetado, y no ha
tenido otra preocupación que la de contribuir á que
se haga de su país una democracia cada vez más libre.
Su activa propaganda y su gran esfuerzo
para suprimir la presidencia de la República, y su misma
disposición actual á prestar todo su concurso á
la realización de esa obra, ha tenido por una de sus principales
finalidades la de sacar la fuerza pública de manos de un
funcionario de cuyos caprichos ó pasiones dependía
en todo momento la libertad de la República.
Y el señor Batlle y Ordóñez
ha perseverado en la tarea de esta obra de paz y legalidad, frente
á adversarios enconados hasta el delirio, injustos hasta
la preconización del atentado personal, que proclamaban la
revuelta y el motín contra los poderes constituídos
como el único medio legítimo de acción, y que
no han aceptado los procederes legales y pacíficos sino cuando
se los ha infundido la convicción de que ningún otro
podría darles resultado!
El señor Batlle y Ordóñez
no ha tenido más que una intervención moderadora en
los acontecimientos que se han desarrollado desde que se instituyó
el gobierno constitucional del señor Cuestas hasta ahora,
y jamás ha proclamado como medio de acción el fraude
ó la violencia. Las causas que determinaron su definitivo
alejamiento del doctor Viera, aliado ahora de los nacionalistas,
fueron los fraudes electorales cometidos en las postrimerías
de su gobierno por este ciudadano, contra los que el señor
Batlle protestó en una reunión de la Comisión
N. Colorada, y los atentados policiales de Santa Clara; y nadie
podría acusarlo con justicia de haber tenido parte en la
formación de ningún plan subversivo. Acató
sin vacilaciones á la Asamblea Constituyente, á pesar
de la derrota de su partido, que podía mirarse como el resultado
de un fraude hecho en vasta escala, al amparo de las imperfecciones
de la ley electoral que se aplicaba por primera vez, y no propuso
ni aceptó otro medio para inducir á la fracción
nacionalista de aquella Asamblea á aceptar el colegiado que
el de hacer concesiones sobre la composición de éste,
su forma de elección, etc., y el perfectamente legítimo
de la proclamación de su candidatura presidencial para el
caso de que no hubiera acuerdo, que era amenazar al nacionalismo
con lo que más abominaba y tenía.
El señor Batlle y Ordóñez
no ha sido, pues, nunca, partidario de las subversiones, ni lo es
ahora, ya sean estas realizadas por ciudadanos enloquecidos por
conquistar el poder, ya por gobernantes obstinados en conservarlo
ó extenderlo, y su deseo es someterse él mismo y que
todos se sometan al imperio de las leyes, lealmente aplicadas. Y
en esta disposición permanente de su espíritu no puede
considerar sin indignación la trapisonda que se pretende
efectuar por intermedio de la Cámara Departamental de Montevideo
para apoderarse del gobierno de este departamento. No hay ninguna
ley ni reglamento que autorice una subversión semejante á
la que se proyecta, y esa subversión no ha podido proyectarse
sino con un fin atentatorio á los derechos de los demás.
Si la elección ha sido totalmente viciada debe anularse en
masa y nuestro partido no negaría sus votos á una
solución de esa especie; si no ha sido totalmente viciada,
lo que corresponde es examinar los votos que han sido depositados
en las urnas, y aceptar los buenos y anular los malos. No hay otro
procedimiento legal.
A última hora parece haber comprendido
esto el Nacionalismo y ha abandonado su plan de acción primitivo,
que resultaba descarado en demasía. Pero no ha desistido
de su intención de cometer un atentado y ha sustituído
ese plan por otro menos franco, que conduce al mismo fin: el de
La Mañana, también aliada en esto de los
nacionalistas, que consiste en aplazar indefinidamente la discusión
de los poderes de los representantes de la Unión Colorada,
lo que equivale á anular los votos buenos ó malos
que se dieron por estos representantes, y de la mayoría de
la Cámara Departamental á los nacionalistas, asistidos
por riveristas, vieristas, iruretas y católicos; aplazamiento
que nada autoriza, ni las leyes ni las reglamentaciones y solo arbitrariamente
puede decretarse.
Se dice que la Cámara Departamental
es, en estos asuntos, juez de primera instancia; pero los jueces
de primera instancia no tienen el derecho de hacer barbaridades;
deben, al contrario, cumplir la ley, aplicada con espíritu
de justicia; y si no lo hacen se exponen á ir á la
cárcel. Se agrega que la Cámara Departamental es juez
privativo de la elección de sus miembros; pero esto significa
solo que resuelve en definitiva; y no que pueda hacerlo con desprecio
de las leyes y de la razón, é inspirándose
en intereses de bandería, ni que deban ser acatadas resoluciones
así adoptadas.
Se habla por fin de precedentes y de
aplazamientos abusivos de discusión de poderes. Y esto es
verdad: no una sino varias veces se ha aplazado la consideración
de los poderes de un diputado ó senador, y este aplazamiento
ha sido excesivo ó poco justificado. Tales abusos nunca han
dejado de provocar censuras y á nadie se le ha ocurrido tomar
su defensa. No han provocado hondas exaltaciones ni revoluciones,
porque no herían los grandes intereses de una colectividad;
pero podrían haberlas provocado, si eso hubiese ocurrido.
Supongamos, por ejemplo, el aplazamiento indefinido ó por
largo tiempo de los poderes de un grupo de diputados nacionalistas
bastante considerable, para que ese partido se viese despojado de
la influencia que ejerce en el Cuerpo Legislativo; supongamos que,
en el tiempo en que la Asamblea General elegía presidente,
se le hubiese privado en esa forma, de un número de votos
decisivos. El Partido Nacionalista - ¿no habría, por
tales motivos, proclamado inmediatamente la revolución?-
Y, esa vez, ¿no habría tenido el derecho de proclamarla?.
... Pues en el caso actual, el aplazamiento que se proyecta no tiene
otro objeto que el de apoderarse atentatoriamente del gobierno de
Montevideo.
Se dice que el batllismo recurrió
algunas veces á esos aplazamientos. No. Nunca fueron inspiradas
tales cosas por el señor Batlle y Ordóñez.
Ponemos por testigos á los que hoy son sus adversarios y
actuaron en otro tiempo con él. Los desafiamos á que
acusen al señor Batlle y Ordóñez de un hecho
semejante. Además, cuando esos aplazamientos se produjeron,
no afectaron jamás intereses tan vastos como afecta el proyectado.
El señor Batlle y Ordóñez
ha vivido ha una larga vida pública y, habiendo procedido
en toda ella, siempre, con más rectitud que la casi totalidad
de sus adversarios y con tanta como el que más, puede con
frecuencia, reforzar sus razonamientos con ejemplos sacados de su
propia conducta y conocidos por muchas personas. A principios de
1903, cuando se luchaba por el triunfo de su candidatura á
la presidencia de la República, dos diputados contrarios,
partidarios del señor Mac-Eachen, debían entrar en
la Cámara. Parecían, en aquel momento, los votos decisivos
que iban á asegurar el triunfo del adversario. Y... se podía
hacer obstrucción á la discusión de sus poderes
... se podía impedir que fuesen aprobados á tiempo
... el aplazamiento era la victoria asegurada.
Lo recordamos con dolor: no fueron pocos
los que se dejaron tentar por el éxito, que se presentaba
seguro, después de la mala acción. Pero el señor
Batlle y Ordóñez conceptuó que aquello no sería
otra cosa más que una indecente jugada, un atentado indisculpable,
como el que se quiere cometer ahora, y se opuso resueltamente á
que se cometiese. la Cámara sin embargo era juez privativo.
Este hecho debe ser recordado por el
doctor Juan Andrés Ramírez, que era entonces partidario
de la candidatura del señor Batlle y Ordóñez,
que visitaba á éste con frecuencia, y que, si no recordamos
mal, no participaba en el caso de las ideas del señor Batlle
y Ordóñez.
En vista de todas las consideraciones
y hechos expuestos ¿no tiene el señor Batlle y Ordóñez
suficiente razón y autoridad moral, para decir: esto no debe
hacerse, no puede hacerse y, si se hace, no debe ser acatado?
---
El mismo diario, en un suelto bastante
desacertado dice que el señor Batlle y Ordóñez
pedía, en 1902, que se cometiese la misma tropelía
que ahora quiere cometer la Cámara Departamental con los
poderes de unos diputados que había hecho elegir el señor
Cuestas.
El señor Batlle y Ordóñez no pedía entonces
ningún aplazamiento: lo que pedía era que se proclamase
el triunfo de su lista legítimamente obtenido. Pero los nacionalistas
votaron por el triunfo de la coacción oficial.
Ultimo artículo de BATLLE en EL DIA el 11 de octubre de 1929
MONTEVIDEO, Viernes 11 de Octubre de 1929.
INTERIOR
......
Sucesos internacionales de 1904
El Nacionalismo está empeñado
en armar un gran escándalo a propósito de ciertas
medidas de política internacional adoptadas por nuestro Gobierno,
durante la revolución de 1904, y no sabe a ciencia cierta
qué es lo que busca, al colocar en apuros al gobierno de
ese entonces a crearle dificultades al país en sus relaciones
con países vecinos, sacando para ello a los incidentes que
fueron enojosos, pero que por suerte ya no volverán.
Nosotros no hemos hablado a este respecto,
no porque pueda ser criticada la actitud de nuestro gobierno en
defensa de la soberanía nacional; tampoco por cuestión
política interna, pues la actitud de los dirigentes revolucionarios
en ese entonces, fue muy reprochable y muy seguramente hoy, viviendo
los días de paz que corren, este reproche se acentuará
aún, pues la discusión de lo actuado en 1904, colocará
al gobierno en situación inmejorable frente al adversario
tradicional. No hemos hablado, repetimos, porque no es función
de la prensa ni de los partidos políticos, el estar revolviendo
día a día las desavenencias habidas con gobiernos
extranjeros, lo que tendría, como único resultado,
al crear obstáculos a las buenas relaciones que deben reinar
de nación a nación.
La acción de la prensa y de los
partidos en lo que respecta a nuestra amistad con los países
extranjeros, debe ser el afianzar más la unidad de acción
y la concordancia en los buenos propósitos de paz y de progreso;
y esto no podrá conseguirse, si un grupo político
cualquiera se empeña, para poder hacer su plataforma electoral,
en revivir cuestiones enojosas que desgraciadamente han podido existir
en nuestras relaciones con otros países vecinos, mal éste
del cual no se ha escapado ninguna nación del mundo.
Bien lucida estaría nuestra República
si nuestro partido y otras fracciones políticas siguieran
al Empresismo en su política desatinada de acusaciones, reviviendo
todos los actos de política internacional realizados en sus
cien años de independencia. A buen seguro, en dos meses de
locura frenética de acusaciones y más acusaciones,
habríamos perdido esta posición inmejorable de amistad
que tenemos y vivimos con los países hermanos.
¿Qué opinión nos
podríamos formar nosotros de un partido político que
en la Argentina no hiciera otra cosa que recordar los incidentes
disgustantes habidos en otra época entre su país y
Chile, o con el Brasil, o con el Paraguay, o con el Uruguay?. ¿Cuál
sería el prestigio de un partido en Francia, que no tuviera
otra actividad que sacar a las cuestiones enojosas producidas entre
este país y otros de Europa?. ¿Acaso es patriótica
y plausible esta actitud de no dejar en olvido hechos desagradables?.
En las relaciones particulares, ¿qué es lo que se
opina de esos hombres que sólo se ocupan de enemistar personas?.
Bien se sabe que a los enredistas, todos escapan y los desprecian.
Para nosotros, la política internacional
se reduce a olvidar lo malo y recordar lo bueno, y sobre todo, es,
en su fundamento, continuar haciendo mucha obra buena, fomentando
el amor y la amistad entre los pueblos, en bien nuestro y de la
humanidad.
---
Antes que nada, debemos decir que nuestro
gobierno en 1904, no sintió nunca la enemistad de la República
Argentina como nación, como pueblo sino la del gobernante
Roca, y la de su ministro en Montevideo, doctor De María,
azuzados uno y otro por personajes de la revolución, los
que habían lanzado en forma insensata a ese gobernante a
apoyar la revuelta, perdiendo así la neutralidad a que estaba
obligado por las leyes internacionales o intentando desconocer nuestra
soberanía y la absoluta libertad para dirimir nuestros pleitos
civiles, sin la intervención de ningún poder extranjero.
Si bien es cierto que el general Roca
tenía una predisposición natural a intervenir en nuestras
cosas, justo es decir que los dirigentes de la revolución,
que cifraban grandes esperanzas de éxito con su ayuda, lo
estimularon de mil maneras a que él perdiera esa neutralidad
a que estaba obligado. Los revolucionarios no titubearon en dar
ese paso de inducir a un gobierno extranjero a desconocer nuestra
soberanía, con todo el peligro que esto importaba para nuestra
libertad, en la persecución de adueñarse del gobierno
de la República.
Si criticable fue la actitud del general
Roca, mucho más criticable fue la de los revolucionarios
que se hicieron reos de lesa patria, ya que siendo ciudadanos uruguayos
no dudaron en colocar a nuestro país, pequeño y débil,
ante la gran fuerza argentina, en la terrible situación de
abocarse a una guerra internacional con todos los peligros y perjuicios
que esto podía traer a nuestra felicidad e independencia.
Los sucesos internacionales de 1904
se pueden sintetizar en dos palabras: el presidente Roca, dispuesto,
por reciprocidad del apoyo que le prestaban los nacionalistas para
defenderse y combatir al partido Radical, a auxiliar a la revolución
y los revolucionarios impulsando al presidente Roca a intervenir
en nuestro país, en su provecho.
Nuestro gobierno tuvo que defenderse
así de la revolución, no sólo en los daños
que causaba al país en su vida interna, sino de los peligros
que ésta le creaba desde el extranjero, colocando a nuestra
República, muchas veces, al borde de guerras internacionales.
El gobierno supo vencer a la revolución,
y supo también liquidar estas dificultades internacionales,
diríamos, casi en forma amistosa, por lo menos en forma pacífica
y digna.
---
El presidente Roca prestaba decidido
apoyo a la revolución y el ministro argentino en nuestro
país, señor De María, había convertido
la Legación en un refugio de revolucionarios y desertores,
no haciendo caso a las observaciones que nuestro gobierno le hacía
por la incorrección que su ponía esa ayuda a los ciudadanos
conspiradores contra el orden público.
La inviolabilidad de la Legación,
fue utilizada por el ministro De María, a favor de los intereses
revolucionarios, y un día y otro también se presentaba
este diplomático al Ministerio de Relaciones Exteriores pidiendo
salvo conductos para personas albergadas en la Legación y
de las cuales tenía la absoluta seguridad nuestro gobierno
que irían a engrosar las filas revolucionarias una vez fuera
de nuestro país.
Nuestro gobierno protestó una
y mil veces ante el gobierno de Roca por la tolerancia de las autoridades
de ese país, a la formación de grupos revolucionarios
que se constituían en la otra orilla del río Uruguay,
y en una oportunidad llegó a hacerle presente que habían
sido retiradas armas del Parque Nacional del Ejército argentino
para uso de las fuerzas revolucionarias, y no obstante concretarse
estos hechos, y no obstante hacer sentir también cierta prensa
local su discrepancia con esta complicidad del gobierno argentino
con las huestes revolucionarias, que quebraba las inflexibles normas
de neutralidad que ese país había impuesto siempre
frente a disturbios de países vecinos, el general Roca continuaba
facilitando todo lo que la revolución le pedía.
El comité revolucionario ejercía
gran influencia ante el general Roca y su secretario particular,
el señor Agustín de Vedia, militante nacionalista
y que, al decir de muchos, era candidato presidencial de este partido
para el caso en que la revolución resultara triunfante, también
intervenía cerca del presidente argentino para que no respetara
nuestra soberanía.
Las relaciones entre nuestro gobierno
y el argentino se hacían cada día más tirantes,
y el presidente Batlle se veía en la necesidad de presentar
nuevos obstáculos a esos salvo conductos, que el ministro
argentino pedía, para enviar al país de enfrente los
exilados políticos que él albergaba en la Legación.
Así fué que llegó un día en que el ministro
argentino pidió un pasaporte para el señor Pampillón,
hombre de prestigio en las huestes revolucionarias y del que se
sabía con absoluta seguridad que, escapando el contralor
del gobierno, iría a reforzar la revolución. El gobierno
negó al ministro argentino este pasaporte por él pedido,
cosa que molestó al diplomático De María y
lo hizo repetir este pedido día por día ante el ministro
de Relaciones Exteriores, doctor Romeu, es claro que siempre con
el mismo resultado.
A tal punto el ministro De María
se empeñaba en llevarse a Pampillón, que un buen día
hizo saber a nuestro ministro de Relaciones Exteriores que él
sacaría al señor Pampillón en su carruaje,
para llevarlo hasta el puerto y embarcarlo allí en una de
las naves de guerra del país vecino, surtas en nuestra bahía.
Se le contestó a esto que nuestro gobierno no impediría
que el doctor De María hiciera pasear en su coche al señor
Pampillón, pero que tuviera presente que, así descendiese
del carruaje, la policía lo tomaría prisionero.
A esta altura, con estos incidentes
y otros más, las relaciones entre nuestro gobierno y el general
Roca, se hacían difíciles, y todo ello era provocado
por los revolucionarios, que anhelaban afanosamente la intervención
de Roca en nuestro país, en toda forma.
El ministro argentino, doctor De María
creaba, por su parte, un día sí y otro también,
nuevos y enojosos incidentes por el salvo conducto del señor
Pampillón, hasta que una tarde llegó al presidente
Batlle, de fuente fidedigna la noticia de que Roca había
autorizado a su ministro a pedir protección a su escuadra,
si el gobierno del Uruguay se negaba a otorgar ese salvo conducto
para el caudillo Pampillón.
Esto era la guerra internacional, pues
en aquellos instantes, un encuentro, en la ciudad o en el puerto,
entre fuerzas argentinas y uruguayas, en disputa del señor
Pampillón, habría provocado un conflicto de magnitud
irreparable.
Veinticuatro horas más tarde
de esta noticia, se presentó en la casa del Presidente de
la República, el secretario de la Legación Argentina,
para pedir nuevamente el pasaporte, contestándole el presidente
Batlle en persona, que se lo llevara a Pampillón de una vez
y que lo dejara tranquilo, conjurando así, de esta manera,
el peligro inminente porque pasaba nuestro país, desconocido
y atacado por el gobernante Roca.
¿Cuál era la situación
de nuestro gobierno frente a la actitud del general Roca?. ¿Hasta
dónde llegaría la próxima intervención
de este presidente en nuestras cosas? ¿Qué garantía
podía tener nuestro gobierno de la neutralidad del presidente
argentino? ¿Era posible que los revolucionarios consiguieran,
al fin, la intervención armada de Roca, como ellos lo deseaban?
Frente a estos actos y a esta incertidumbre,
y en defensa de nuestra libertad, fue que nuestro gobierno pasó
una comunicación a otros gobiernos extranjeros, haciendo
referencia de estos hechos, y al ministro del Uruguay en Norte América
se le pidió hiciera saber al gobierno de ese país,
que el nuestro vería complacido la presencia de buques americanos
y la influencia que estuviera inclinado a ejercer en el Plata, para
que los países observaran la debida neutralidad.
El ministro americano hizo saber al
presidente Batlle, pocos días después, que el propósito
de su gobierno era no intervenir en las cosas de estos países,
pero que le comunicarían al gobierno argentino el deseo que
Estados Unidos tenía de que nuestra autonomía fuera
respetada.
Por ese mismo tiempo, el gobierno brasileño
se disponía a cumplir las leyes de neutralidad, que hasta
ese entonces tampoco había observado fielmente, y parece
que una y otra cosa indujeron al general Roca por el buen camino,
apartando de sí las sirenas revolucionarias que lo exhortaban
a intervenir en nuestro país.
Nuestro gobierno pudo concretarse entonces
a las andanzas de las fuerzas revolucionarias, terminando con la
montonera en la forma por todos conocida.
Y así se inició el año
1905, rehechas las relaciones con el gobierno argentino y terminada
la causa de todos los males: la revolución.
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La filosofía de estos sucesos
político - guerreros es que, mientras los revolucionarios
buscaban el apoyo de un gobernante que no sabía cumplir con
su deber en el caso, para inducirlo a intervenir en nuestras cosas
desconociendo nuestra soberanía, el gobierno de la República
pedía, en cambio, a un país amigo, su influencia para
que en estas regiones del Plata se observara la debida neutralidad,
lo que era, en buenas palabras, inducir a que cada uno conservara
su soberanía y todos reconocieran la soberanía de
los demás.
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Estos son los hechos diplomáticos
de este episodio político, que marca diferencias claras que
honran a ciertos ciudadanos y que culpan a otros.
(Este fue el último artículo
publicado por BATLLE en EL DIA)
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El Sr. José Batlle y Ordóñez
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Prosigue siendo satisfactorio el estado
de salud del Sr. José Batlle y Ordóñez.
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Artículo incompleto de BATLLE,
manuscrito (fecha aún no determinada), donde destacamos su
definición de POLITICA.
Artículo en poder de mis nietos
donado por Luis Franzini Batlle.
Inauguración del primer club
político de la 11ª y 17ª sección de Piedras
Blancas, denominado José Batlle y Ordóñez,
el 12 de octubre de 1918. Se situaba en la entonces calle Abrevadero
s/n (hoy Tte. Rinaldi) casi camino Cuchilla Grande (hoy Av. José
Belloni).
Aunque la adhesión de las familias
Cassina y Bomio a los ideales de BATLLE y la militancia de sus integrantes
en las filas del Partido Colorado datan de muchos años antes
de 1918, el artículo que sigue y la LISTA DE ELECCIONES INTERNAS
documentan fehacientemente esa lealtad.
HELVECIA
Doña Helvecia al frente de la
Biblioteca, aún en construcción, en un atardecer de
1970.
Es de justicia, al culminar este Apéndice
Documental, referirnos a Doña Helvecia Bomio de Cassina,
ya mencionada en la reseña de la jornada en la que se inauguró
en Piedras Blancas, el 12 de octubre de 1918 el Club José
Batlle y Ordóñez de la 11ª y 17 ª Sección,
como la mujer de excepción que logró plasmar en forma
material su admiración -casi diría devoción-
por BATLLE, al inaugurar la Biblioteca que lleva el nombre del Maestro,
construída en dos de los solares de su quinta que conservan
los ombúes bajo cuya sombra lo hemos visto descansar en muchos
atardeceres.
Iniciados los trabajos en 1943 al inaugurar
el Comité Cultural Batllista de Piedras Blancas Pro Biblioteca
José Batlle y Ordóñez, con la colaboración
personal y material, fundamentalmente de familiares y vecinos de
la zona y aledaños, a través de cuotas de afiliados,
venta de bonos, beneficios, kermeses, etc., se compraron los terrenos.
Colocada la piedra fundamental al cumplirse
el primer centenario del nacimiento de BATLLE, por el entonces Ministro
de Instrucción Pública, Don Renán Rodríguez,
comenzó la construcción de la Biblioteca.
Sin desmayos, ni claudicaciones se llegó
al año 1971 en que, aún sin terminar, pero con el
valioso aporte de una construcción de 400 m2 fue donada al
Estado.
La historia completa seguirá,
quizá, en otra entrega....
La presencia de esa Biblioteca estará
ligada siempre a Doña Helvecia, de vida humilde y austera,
ejemplo de abnegación y de amor al prójimo que hizo
de su obra parafraseando a BATLLE y siguiendo su ejemplo-
una obra de justicia para todos.
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